Texto leído en la sala el 19 de diciembre de 2007 por Doña Ángela Murillo Bordillo, presidente del tribunal:
Conclusión.
Llega ya el momento de poner fin a esta sentencia, pero no debemos hacerlo sin antes explicitar claramente la extracción de una serie de premisas dispersas en diversos pasajes de la extensa resolución, construidas sobre poderosas y múltiples pruebas, en cuyo fondo las defensas prefirieron no entrar, por los devastadores efectos que generaban en contra de la prosperabilidad de sus respectivas tesis (...)
Estas premisas son:
1.- La “Koordinadora Abertzale Socialista” (KAS) no constituía solo un conjunto de organizaciones satélites que giraban alrededor de la organización terrorista ETA, no. Era mucho más que eso, era parte de las entrañas de ETA, conformando la dirección de uno más de sus frentes, junto al armado y el político, llamado por la misma organización terrorista “frente de masas” y “frente mediático”, al que tanta y tanta importancia dispensaba la organización terrorista, considerándolo de vital importancia actuando en conjunción con la lucha armada, en un proceso que ETA llama constantemente “acumulación de fuerzas”, tal como aparece en la documentación incautada a Dorronsoro Malatxeberria tras su detención en Bidart en 1993 y que obra en las Diligencias Previas 75/89 del Juzgado Central de Instrucción número 5 traídas a esta causa a instancia de las defensas exclusivamente.
2.- EKIN no es en realidad otra cosa distinta que la misma “Koordinadora Abertzale Socialista” (KAS) disfraza, eso sí bajo el manto de aparente legalidad que ya no responde a las siglas KAS y asunto resuelto, hasta hoy. Tal disfraz fue motivado por el contenido del auto dictado por el Juzgado Central de Instrucción nº 5 del día 5 de noviembre de 1998, que declaraba ilícitas las actividades de KAS, pretendiéndose hacer creer que la “Koordinadora Abertzale Socialista” (KAS) había sido disuelta cuatro años antes.
Por lo tanto EKIN, en igual medida que la coordinadora abertzale, integra una parte de la organización terrorista ETA, no siendo simplemente una organización que le preste su apoyo.
3.- La asociación europea XAKI no es ni más ni menos que el aparato de relaciones internacionales de la organización terrorista ETA, desempeñando sus funciones en tal asociación y en sus Delegaciones de París, Brúselas y países de America Latina, miembros de la ilegalizada formación política Herri Batasuna-Euskal Herritarrok y, en cualidad de tales, se presentaban ante las instancias en el ámbito internacional.
4.- La Fundación Joxemi Zumalabe, llamada fundamentalmente a dinamizar los movimientos populares en las Comunidades Autonomas del País Vasco y Navarra, colaboró decisivamente con la organización terrorista ETA, por cuanto que, concebida la desobediencia civil como otra forma de lucha complementaria a la ejercida por el brazo armado, el frente de masas y el frente mediático de la organización criminal, -realidad incontrovertida porque así lo expresa esta organización terrorista con toda claridad en sus documentos-, que no decimos esto porque el Tribunal haya establecido semejante premisa en base a deducciones propias susceptibles de ser dicustidas.
La Fundación impulsó dicha desobediencia colectiva como forma de lucha complementaria, en el pleno convencimiento de que si, con las acciones guerrilleras ( acciones armadas) fue posible desestabilizar al Estado opresor (Estado Español), “por qué no volverles locos con las acciones desobedientes, para que no pudiéndonos hacer nada, les rompamos en los morros su propia legalidad”, términos literales insertos en el documento “Pitzu Euskal Hería” confeccionado por el procesado Miguel Ángel Zuloaga Uriarte, al que llamaban “Mikelon” respecto del que, por cierto, al día de la fecha se encuentra en ignorado paradero, al igual que las acusadas Inmaculada Berriozabal, empleada de la empresa “Viajes Ganeko” de la estructura KAS, y Nekane Txapartegui Nieves, persona que atribuía a miembros de la Guardia Civil haber sido sujetos activos de su violación, atribución huerfana del más mínimo atisbo probatorio.
Y este mismo documento fue incautado a la cúpula de la organización terrorista ETA, porque según reza el documento “Kronica” “Mikelon” se lo pasó, al igual que hizo con la Fundación Joxemi Zumalabe, cuyos miembros decidieron “suavizar su texto”, consciente de que la ideología de gran parte de sus destinatarios, no casaba con la ejecución de acciones armada de ETA.
En definitiva la Fundación citada no formaba parte de ETA, pero colaboró con la misma en el impulso de la “desobediencia civil” como forma complementaria de la lucha, llamada a arropar la lucha armada y la lucha de masas, según términos literales de la propia organización terrorista ETA.
Vistos los preceptos legales citados y demás de aplicación,
La Sala dicta el siguiente:
F A L L O
I) Que debemos CONDENAR Y CONDENAMOS a: JAVIER ALEGRIA LOINAZ. Como autor de un delito ya definido de integración en organización terrorista del artº 516.1 en relación con el artº 515.2 del Código Penal, y siendo considerado dirigente muy cualificado, a la pena de CATORCE AÑOS DE PRISION.
Igualmente como autor responsable de un delito ya definido de insolvencia punible del artº 257 en relacion con el artº 574 del Código Penal, la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION y multa de veinticuatro meses a razon de 30 € dia.
Por último como autor responsable de un delito ya definido de falseamiento contable continuado del artº 74 y artº 310, apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b. c. y d del C.P. 73) imponerle la pena de 15 FINES DE SEMANA DE ARRESTO Y MULTA DE 10 MESES a razón de 30 € dia.
Tales penas llevan consigo la accesoria de inhabilitación especial de 15 años conforme a la normativa citada.
JOSE ANTONIO ECHEVERRIA ARBELAITZ.- Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal a la pena de TRECE AÑOS Y SEIS MESES DE PRISION.
Asimismo como autor responsable de un delito ya definido de insolvencia punible de los arts. 257 y 574 del Código Penal, por lo que procede imponerle la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia,
Por ultimo como autor responsable de un delito ya definido de falseamiento de la contabilidad de los registros fiscales de forma continuada del artº 74 y artº 310, apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b.c.y d. C.P. 73) y su relación con el artº 574 del Código Penal la pena de 15 FINES DE SEMANA DE ARRESTO Y MULTA DE DIEZ MESES a razón de una cuota diaria de 30 €.
Conllevan las presentes penas la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de la condena.
SEGUNDO IBARRA IZURIETA.- Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, a la pena de TRECE AÑOS DE PRISION, con la accesoria de inhabilitación para todo cargo o función pública durante el tiempo de la condena.
VICENTE ASKASIBAR BARRUTIA.- Como autor responsable de un delito ya definido integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, la pena de TRECE AÑOS DE PRISION y la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSE LUIS ELKORO UNAMUNO. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista del artº 516.2 en relación con el artº 515.2 del Código Penal, la pena de DOCE AÑOS DE PRISION.
Asimismo como autor de dos delitos ya definidos de fraude a la Seguridad Social del artº 307 en relacion con el artº 574 del Código Penal, correspondiente a los ejercicios de los años 1997 y 1998, a la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION por cada uno de los dos delitos, y MULTA DEL TRIPLO DE LA CANTIDAD DEFRAUDADA POR IMPORTE RESPECTIVO DE 1.936.136,31 € y 3.266.696,71 €.
Asimismo como autor responsable de un delito ya definido de incumplimiento de obligaciones contables continuadas del artº 74 y artº 310 del Código Penal (artº 350 bis b.c.d. C.P. 73) en relacion con el artº 574 del Código Penal en sus apartados b) c) y d), la pena de arresto de 15 FINES DE SEMANA Y MULTA DE DIEZ MESES a razon de 30 € dia,
Por ultimo y como autor responsable de un delito ya definido de insolvencia punible del artº 257 en relacion con el artº 574 del Código Penal a la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION Y MULTA DE 24 MESES a razon de 30 € dia.
Dichas penas llevan consigno la de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
IKER BERISTAIN URIZABARRENA. Como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista ya definido de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de DOCE AÑOS DE PRISION con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena. . INMACULADA BERRIOZABAL BERNAS. Como autora responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts 515.2 y 516.2 del Código Penal a la pena de DOCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSÉ ANTONIO DIAZ URRUTIA. Como autor de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para el empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JUAN PABLO DIEGUEZ GOMEZ. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSE LUIS GARCIA MIJANGOS. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION con la inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JAVIER MARIA SALUTREGUI MENCHACA. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, la pena de DOCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
MARIA TERESA TODA IGLESIA. Como autora responsable de un delito ya definido de colaboración con organización armada del artº 576 del Código Penal, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razon de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
PABLO GOROSTIAGA GONZALEZ. Como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal, en concurso con un delito de falseamiento de la contabilidad continuado, del artº 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b.c.d. C.P. 73) a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION y MULTA DE VEINTIUN MESES a razon de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de la condena.
JOSE MARIA ZALAKAIN GARAICOETXEA.- Como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal, en concurso con un delito de falseamiento de la contabilidad continuado, del artº 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b.c.d. C.P. 73)a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION y MULTA DE VEINTIUN MESES a razon de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de la condena.
MANUEL INCHAUSPE VERGARA. Como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal, en concurso con un delito de falseamiento de la contabilidad continuado, del artº 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b.c.d. C.P. 73) a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION y MULTA DE VEINTIUN MESES a razon de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de la condena.
FRANCISCO MURGA LUZURIAGA. Como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal en concurso con un delito ya definido de , insolvencia punible del artº 257 y en concurso con un delito de de falsedad de contabilidad continuada del artº 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Código Penal (artº 350 bis b.c.d. C.P. 73) en relacion con el artº 574 del Código Penal, todos ellos aplicables a la misma actividad, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
ISIDRO MURGA LUZURIAGA. Como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal en concurso con un delito ya definido de insolvencia punible del artº 257 y en concurso con un delito de falsedad de contabilidad continuada del artº 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Codigo Penal (artº 350 bis b.c.d. CP. 73), en relacion con el artº 574 del Código Penal, todos ellos aplicables a la misma actividad, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
JAVIER OTERO CHASCO. Como autor responsable de un delito de insolvencia punible, cometido con el fin de favorecer a la organización terrorista, de los arts. 257 y 574 del Código Penal a la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30€ dia, e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSE IGNACIO ZAPIAIN ZABALA. Como autor responsable de un delito de insolvencia punible, cometido con el fin de favorecer a la organización terrorista de los arts. 257 y 574 del Código Penal a la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30€ dia, e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
CARLOS TRENOR DICENTA. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal en su condicion de dirigente a la pena de TRECE AÑOS DE PRISION.
Asimismo como autor responsable de un delito ya definido de insolvencia punible conforme a lo previsto en el artº 257 del Código Penal, en relacion con el artº 574 del Codigo Penal a la pena de CUATRO AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia.
Por ultimo como autor de un delito de falsedad contable continuada conforme a lo previsto en los arts. 74 y artº 310 apartados b) c) y d) del Código Penal, (Artº 350 bis b.c.d. CP 73) en relación con el 574 del Código Penal, la pena de 15 FINES DE SEMANA DE ARRESTO Y MULTA DE 10 MESES A RAZON DE 30 € DIA.
JOSE MARIA MATANZAS GOROSTIZAGA, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organizacion terrorista en calidad de dirigente de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, a la pena de CATORCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
RUBEN NIETO TORIO como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, a la pena de CATORCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JUAN MARIA MENDIZABAL ALBERDI como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, a la pena de TRECE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
XAVIER ARREGUI IMAD, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
PABLO ASENSIO MILLAN, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JAVIER BALANZATEGUI AGUIRRE, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
IKER CASANOVA ALONSO, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
OLATZ EGUIGUREN EMBEITA, como autora responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
FRANCISCO GUNDIN MAGUREGUI, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
IMANOL IPARRAGUIRRE ARRETXEA, como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
NATALE LANDA HERVIAS, como autora responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
ANA LIZARRALDE PALACIOS, como autora responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
ELENA BELOQUI RESA, como autora responsable de un delito de integración en organización terrorista en calidad de dirigente, de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, la pena de TRECE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
MIGUEL ANGEL EGUIBAR MICHELENA, como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista con calidad de dirigente, de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, la pena de TRECE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
MIRIAM CAMPOS ALONSO, como autora responsable de un delito de integración en organización terrorista, previsto y penado en los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
MIGUEL ANGEL KORTA CARRION, como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista, previsto y penado en los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSE RAMON ANCHIA CELAYA. Como autor responsable de un delito ya definido de integración en organización terrorista de los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal con la atenuante especifica de abandono de la actividad terrorista del artº 579.3 del Código Penal con caracter de muy cualificada a la pena de DOS AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
NEKANE TXAPARTEGUI NIEVES como autora responsable de un delito de integración en organización terrorista en cualidad de mera integrante, previsto y penado en los arts. 515.2 y 516.2 del Código Penal, a la pena de ONCE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
JOSE MARIA OLARRA AGUIRIANO, como autor de un delito de integración en organización terrorista en calidad de dirigente, de los arts. 515.2 y 516.1 del Código Penal, la pena de TRECE AÑOS DE PRISION e inhabilitación especial para empleo o cargo público durante el tiempo de condena.
OLATZ ALTUNA ZUMETA, como autora responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTITRES MESES a razon de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
MIGUEL AZNAR ARES, como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista ya definido del artº 576 del Código Penal a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTITRES MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
ALBERTO FRIAS GIL, como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTITRES MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
MARIO ZUBIAGA GARATE, como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTITRES MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
SABINO ORMAZABAL ELOLA como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal a la pena de NUEVE AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTITRES MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
FERNANDO OLALDE ARBIDE, como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30€ dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
MIGUEL ANGEL ZULOAGA URIARTE, como autor responsable de un delito de colaboración con organización terrorista del artº 576 del Código Penal, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
IGNACIO MARIA O’SHEA ARTIÑANO como autor responsable de un delito ya definido de colaboración con organización terrorista previsto en el artº 576 del Código Penal, a la pena de DIEZ AÑOS DE PRISION Y MULTA DE VEINTICUATRO MESES a razón de 30 € dia, con la accesoria de inhabilitación especial para empleo o cargo publico durante el tiempo de condena.
Les será de abono a los condenados el periodo de prision provisional sufrido en esta causa, a no ser que les hubiere servido o aplicado para el cumplimiento de otra responsabilidad penal.
II) Que debemos ABSOLVER Y ABSOLVEMOS a: A) Los procesados antes citados, de los delitos por los que venian siendo procesados por fraude a la Hacienda Publica de los ejercicios de 1993 (IG Sociedades); 1994 (I.G. Sociedades); 1993 y 1994 (I.V.A) por los motivos expuestos en el cuerpo de esta sentencia.
Asimismo procede su absolucion en cuanto a los delitos por el que venian siendo acusados contra a Seguridad Social por los años 1993 y 1.994, por los motivos indicados.
B) Igualmente a los procesados que han sido objeto de enjuiciamiento en la presente vista oral, procede la absolución de OIAKUA AZPIRI ROBLES; MARTA PÉREZ ECHEANDIA; JAIME IRIBARREN IRIARTE; MARIA TERESA MENDIBURU ZABARTE Y DAVID SOTO ALDAZ, debiendo cesar inmediatamente las medidas cautelares que afecten a los mismos.
III.- Se declara la RESPONSABILIDAD CIVIL directa, conjunta y solidaria de los condenados JOSE LUIS ELKORO UNAMUNO; FRANCISCO MURGA LUZURIAGA; ISIDRO MURGA LUZURIAGA Y JESUS MARIA ZALAKAIN GARAICOCHEA como autores responsables de un delito de fraude a la Seguridad Social debiendo reparar el daño causado por via indemnizatoria por los importes económicos de 645.378,77€ y 1.088.898,57 €, correspondientes a los conceptos y periodos citados anteriormente.
IV.- Como CONSECUENCIA ACCESORIA de las condenas antes citadas:
A) Se declara haber lugar a la declaración de ilicitud de sus actividades y disolución de las entidades siguientes: ORAIN S.A.; ARDATZA S.A. HERNANI IMPRIMATEGIA S.L.; PUBLICIDAD LEMA 2000, S.L.; ERIGANE S.L.; M.C.URALDE S.L.; UNTZORRI BIDAIAK GANEKO; GRUPO UGAO (CUBA) GADUSMAR S.L., así como el comiso y liquidación de su patrimonio.
B) Se declaran asociaciones ilícitas y se decreta la disolución de la KOORDINADORA ABERTZALE SOCIALISTA (KAS); EKIN; y la Asociación Europea XAKI, asi como el comiso y liquidación de su patrimonio.
C) Se declarar nulas, sin valor ni efecto alguno, todas las operaciones juridicas, mercantiles y documentarias derivadas de la transmisión patrimonial de Orain S.A. a Ardatza S.A. de 5 de Marzo de 1.993; asi como las transmisiones patrimoniales de Ardatza S.A. a Erigane S.L de la nave industrial del Polígono Aciago (Hernáni) de 9 de Enero de 1.996 y de los inmuebles sitos en la calle Monasterio de Iranzu num. 16 de Pamplona de fecha 8 de Mayo de 1.996.
V.- Procede acordar asimismo el COMISO de cuantas sumas de dinero han sido objeto de intervención judicial en el presente proceso, y de entre ellas lsa suma de 3.887.000 Ptas, equivalente a 23.361,30 € intervenidos al condenado Iker Beristain.
VI.- Las costas se imponen a los responsables penales declarados que se abonaran proporcionalmente con las condenas impuestas, declarándose de oficio las correspondientes a los procesados absueltos.
VII.- Procede la deducción de testimonio por el Sr. Secretario en los terminos indicados en el fundamento jurídico correspondiente, respecto de las actuaciones habidas en el transcurso de las sesiones del juicio oral números 117 y 202, en las que por parte de los Letrados Sres. Elosua y Goiricelaya, se imputaron a funcionarios publicos la comisión de delitos dolosos y graves en el ejercicio de sus funciones, y su remisión al Juzgado Central de Instrucción en funciones de guardia, para que dé a los mismos el trámite que corresponda.
Contra la presente resolución podrá interponerse el correspondiente recurso de casación, en el plazo ordinario.
Así por esta nuestra sentencia, definitivamente juzgando en esta instancia, la pronunciamos, mandamos y firmamos.
Esta sí que es mi última carta como Renault. Pensaba que sólo iba a ser una carta de despedida pero al final, contra todo pronóstico, hubo una última escena en la vista oral del 18/98 de la que creo que también debo hacer una pequeña crónica. Me refiero a la comunicación pública de la sentencia que tuvo lugar el pasado miércoles y de la que algo habréis sabido por la prensa (...)
Hasta donde yo sé estos actos formales en los que se comunica la sentencia a los acusados no eran habituales en la justicia española hasta hace poco, pero parece que ahora, al menos en juicios de gran relevancia, se están poniendo de moda. A mí me parece una buena idea porque pienso que en este país la administración de justicia, aparte de otras deficiencias, presenta serios problemas de puesta en escena. No es que yo crea que los juicios aquí deberían ser calcados a los de las películas americanas, pero sí que tendrían que parecerse un poco a ellos en cosas como en que todos los asistentes mostraran su respeto al tribunal poniéndose en pie cuando éste entrara en la sala, o en que lo acusados estuvieran sentaditos y aparentemente atentos durante la vista, y no se les permitiera llevar camisetas del Che o de la selección nacional vasca. Sobre esto último no creo que es que los procesados tengan que ir de traje y corbata o con el mono de la prisión, pero permitirles que utilicen su presencia en los tribunales para hacer propaganda con su indumentaria me parece del género idiota. Si además durante los juicios nos ahorráramos esos momentos embarazosos en los que las videoconferencias no funcionan, la megafonía falla, y las cortinillas para proteger la identidad de algunos testigos se atascan, pues igual hasta empezamos a tomarnos en serio esto de la justicia. Pero bueno, ya digo que esta novedad de convocar a los acusados, a sus letrados y al público para dar cuenta de la sentencia me parece un avance en esto de solemnizar un poco la administración de justicia. El día que además el fallo no se haya filtrado previamente a la prensa y todos nos enteremos allí mismo de lo que el tribunal ha decidido será la leche.
Yendo a lo concreto, lo que ocurrió durante el acto del pasado día 19 respondió a lo que ha sido la tónica de este proceso. Por un lado vinieron una treintena de supporters del equipo visitante, entre los que según creo había varios miembros de la muy clandestina mesa nacional de Batasuna, y por otro acudieron varios representantes de Dignidad y Justicia, otra buena amiga del Foro de Ermua, otra más de la Fundación para la Libertad y algunos conocidos de la AVT. Entre todos, contándome a mí, no creo que superáramos la docena. Ésta vez también hubo periodistas, bastantes de hecho, aunque la mayoría no entraron en la sala sino que siguieron la vista por el circuito cerrado de televisión, lo cual les hizo perderse buena parte de lo acontecido
He de reconocer que al llegar a la Casa de Campo yo estaba bastante nervioso porque supongo que en estos últimos meses había perdido la costumbre de estar rodeado de la alegre pandilla abertzale, y no es que estos tipos me den miedo ni juntos ni por separado, pero es una compañía que francamente me incomoda. Como además era más que previsible que se montara alguna algarada y yo temía que alguno de mis amigos (y no miro a nadie) entrara a la provocación, la perspectiva de verme envuelto en un intercambio de insultos y demás no me apetecía lo más mínimo, sobre todo porque dado que yo ni grito ni insulto a nadie, me encuentro fuera de lugar en esas situaciones, algo así como si estuviera vestido en una playa nudista o más bien todo lo contrario.
Desde un primer momento la tensión reinante se materializó en pequeños detalles. Ya en el control de la entrada a la sala tuve un pequeño encuentro con uno del equipo rival que estaba junto a mí, codo con codo, en el mostrador donde se muestra el DNI. Allí, el individuo en cuestión, que llevaba pendiente en la nariz y demás parafernalia, se quedó mirándome fijamente un buen rato con elaborada mirada asesina. Yo no le conocía de nada, y no sé si él sabía quién era yo, pero hay situaciones en las que las presentaciones son innecesarias. El caso es que a mí, que lo de las masas no me va nada, el vis a vis -en todas sus formas- no se me da mal, así que superé el tramite de aguantar la mirada sin demasiados problemas. Es una chorrada, lo sé, pero si uno va a estos saraos tiene que estar dispuesto a jugar a este tipo de desafíos infantiles. Por cierto que luego este mismo individuo, ya en la sala y antes de que empezara la vista, debió pensar que tenía que ser más explícito y le hizo a una de los nuestros ese bonito gesto de apuntarla con el dedo, como si fuera una pistola, y disparar. Yo no lo vi, pero si esa chica lo dice seguro que es cierto, y cuando nos lo contó a mí se me encendió la sangre. Hay que ser muy hijodeputa para amenazar así a una persona, más si esa persona es una mujer, pero si añadimos el hecho de que el padre de esa chica ya fue asesindo por ETA de un tiro, el autor de la amenaza pasa de “hijodeputa” a “maldito hijodeputa”, según distinción que acuñó el personaje de George Clooney en “Abierto Hasta el Amanecer”. El que además esa chica fuera un bellezón (recordaba algo a esa modelo llamada Laura Ponte) no añade ni resta gravedad al hecho, pero sí que me hizo lamentar mi mala suerte por haberme perdido tan agradable compañía durante un año y medio ya que era la primera vez que ella venía.
Pasados estos prolegomenos, cuando ya todo el mundo estaba sentado en su sitio y se habían solucionado los consabidos problemas de megafonía, la presidenta del tribunal comenzó a leer su escrito y nada más hacerlo se levantó una de las acusadas, la que actúa como portavoz, y dijo que los acusados no aceptaban la sentencia. Ese fue el detonante para que empezara un bonito follón, con todos los acusados que había en la pecera levantándose y cantando puño en alto el himno del soldado vasco o como se llame, los del público que habían venido con ellos haciendo lo mismo, así como parte de los acusados que había fuera de la pecera y que también se sumaron a la juerga. La presidenta inmediatamente mandó desalojarlos de la sala y los policías que había allí se pusieron a ello, cosa que hizo que algunas de las abogadas abertzales se pusieran en pie y gritaran histéricas contra esa supuesta muestra de brutalidad policial. Yo la verdad es que no vi nada parecido a violencia gratuita por parte de la policía, pero supongo que esas letradas tenían que hacer algo para suavizar el hecho de que habían sido incapaces de evitar la carcel a sus defendidos, mientras que ellas, probablemente mucho más culpables de colaboración o integración en la banda terrorista, iban a seguir (por el momento) en la calle. Pero hay que entender su falta de serenidad en esas circunstancias. Como decía mi amiga Estudiante, debe ser profesionalmente muy duro para un abogado que en un solo día encarcelen a casi medio centenar de clientes tuyos.
Todo esto duró unos cinco minutos, al cabo de los cuales quedabamos en la sala nuestro grupo, una decena de acusados que no habían montado follón, sus abogados y el tribunal. A nosotros no nos desalojaron porque mientras duró el lío permanecimos sentados y en silencio, aunque entre nosotros hubo un tímido y aislado amago de responder a los canticos abertzales con otro bastante cañí, intento que fue convenientemente abortado por el grueso de nuestro grupo. De toda esta algarada no se ha visto casi nada en la televisión porque con muy buen criterio el servicio técnico de la Audiencia Nacional no ofreció ninguna imagen. Como decía antes, dejar que esta gente utilice los tribunales para hacer propaganda es de idiotas y parece que ya vamos aprendiendo. Así que al final la jugada les salío mal a los acusados, y ni han conseguido la repercusión mediática que pretendían con su motín, ni pudieron estar presentes todos juntos cuando se les comunicaron sus condenas. Y por cierto que mientras esto sucedía, mientras la presidenta leía su escrito y desgranaba una a una las penas que han sido impuestas a los condenados, ninguno de ellos ni tampoco ni ninguno de sus abogados sonreía lo más mínimo, os lo aseguro. Una cosa es la cara que esta gente pone en los tribunales cuando saben que van a salir por la tele, y otra la que se les queda cuando ya sin cámaras sienten caer sobre ellos el peso de la ley. Mención especial merece el gesto de auténtico acojone de Jone Goiricelaya y de José María Elosua cuando escucharon a la presidenta decir que se iba a deducir testimonio de las intervenciones que los dos habían realizado durante el proceso por haber imputado “a funcionarios públicos la comisión de delitos dolosos y graves en el ejercicio de sus funciones.”
Cuando todo acabó, y fue bastante breve, salimos a la calle, yo con unas ganas enormes de irme de allí, pero algunos de mis amigos querían disfrutar in situ del momento, mostrar públicamente su alegría frente a las cámaras, y también frente a la panda abertzale que tras ser expulsada de la sala se había reagrupado tras una verja. Le comenté a mi amiga del Foro de Ermua mi predisposición favorable a un discreto mutis, más que nada porque suponía que ella tendría las mismas ganas de largarse que yo, pero también como yo ella pensaba que aunque no tuvieramos ningunas ganas de lío debíamos permanecer en todo momento junto a nuestros amigos, a los que les sobraban razones para exhibir su euforía por este triunfo. Así que aún nos quedamos una media hora más por allí, pasando frío, deambulando de un lado a otro, escuchando e incluso algunos respondiendo a los gritos que nos dirigian los abertzales situados – tal vez proféticamente- detrás de una reja. Una de aquellas mujeres nos gritó una cosa que me llamó la atención. Nos dijo que todo era mentira y que nosotros lo sabíamos, y parecía que lo decía con sinceridad. ¿Habrá alguien, dentro o fuera del mundo abertzale, que realmente crea que Xabier Alegría, Txema Matanzas o Elena Beloki, por poner tres ejemplos, no tienen nada que ver con ETA? Pues tal vez sí, más que nada porque la capacidad humana para creer lo que a uno le conviene no tiene límites. Estoy seguro que esa mujer en cambio creía que el relato de las torturas que el mismo Xabier Alegría dijo haber sufrido era cierto de punta a cabo, que poner bombas y pegar tiros en la nuca es el único camino que le queda al desgraciado pueblo vasco para superar siglos de opresión, que Miguel Ángel Blanco era responsable de todo ello y por tanto asesinarle fue una valiente acción militar, etc, etc.
En fin, que al cabo de un rato los abertzales se fueron largando y mis amigos también se cansaron de esperar allí no sé muy bien qué y al final también nos marchamos a celebrarlo en la intimidad con una modesta comida de menú en una tasca cualquiera. Así acabó el 18/98, dos años y un mes después de que empezara, tiempo al parecer más que suficiente para que en un país como éste se de un giro de 180 grados a la política antiterrorista, se ponga patas arriba la independencia de la justicia para favorecer un proceso de negociación con los criminales, fracase ese proceso de la manera más rotunda, y se intente volver (o aparentar que se vuelve) a la anterior política como si aquí no hubiera pasado nada. Por aportar un dato significativo al respecto diré que el miércoles no estuvo presente el fiscal que llevó el caso, Enrique Molina, porque hace ya unos meses abandonó la Audiencia Nacional y al parecer ahora se dedica al ejercicio privado de la abogacía. Supongo que ese abandono no se debió a lo bien que le trataban en la Audiencia ni al mucho apoyo que recibió de sus superiores en este asunto, y la verdad es que me encantaría que este señor contara algún día los entresijos de este proceso, ya sabéis a qué me refiero: qué tipo de indicaciones y sugerencias recibió y de boca de quién durante este año y medio. No creo que lo cuente nunca porque parece un hombre bastante discreto, aunque siempre nos queda la esperanza de que su mujer quiera hacerse un nombre en el mundo del periodismo. En cualquier caso lo que tengo claro es que por muchas presiones que recibiera, este hombre, Enrique Molina, no cedió en nada y acabó el juicio con la misma actitud de firmeza con la que lo empezó, digan lo que digan quienes ahora pretenden hacernos creer que el mérito es de otros. De todas formas, lo más chusco del asunto es que el fiscal que estuvo presente en la sala el miércoles sustituyendo a Molina, es decir, ese que se supone que representa las tesis que el tribunal ha sancionado, era el mismo que retiró la acusación contra Arnaldo Otegi el invierno pasado en un juicio que también presencié y que fue el espectáculo más bochornoso al que creo haber asistido nunca. Supongo que ahora este señor, de apellido Burgos, hasta esgrimirá la sentencia del 18/98 como ejemplo de que la justicia española -y concretamente el ministerio fiscal que él representa- ha actuado siempre contra ETA de manera decidida.
Como ya dije yo no voy a comentar la sentencia. Mañana pondré un apéndice en el blog que incluirá un enlace para que el que quiera se la descargue completa y le eche un vistazo (1.086 folios de nada), y también colgaré el texto que el miércoles leyó la presidenta de la sala, que es la conclusión y el fallo de dicha sentencia. De todas formas no creo que haga falta ningún comentario explicito mío para que os imaginéis qué me parece la sentencia en líneas generales. Nunca he pretendido ser un espectador imparcial de este proceso porque desde siempre, en esta lucha que mantiene la Democracia con los terroristas, he estado en una de las partes. Ni tampoco he intentado travestir mis crónicas con una falsa objetividad porque lo que aquí se jugaba me afectaba como sujeto. Jamás tampoco he tratado de sustituir la labor que debería haber hecho la prensa porque ni soy periodista ni pretendía actuar como tal. Lo mío, como reza el subtitulo del blog, ha sido un crónica personal y por eso me parecía que no debía limitarme a narrar fríamente los hechos, sino que debía aportar mi interpretación de los mismos, y también por ello pensaba que no debía excluir de la narración mis propias experiencias, sino que debía hacer lo posible para transmitíroslas a vosotros, mis amigos, los destinatarios primeros de estas cartas. Por cierto que esta última crónica es la única que no os he enviado por email antes de publicarla en el blog, y ello por razones puramente técnicas: hace unos días me robaron mi ordenador personal y perdí todas mis direcciones, entre ellas esa lista de casi cien personas que recibíais estas cartas.
No he intentado por tanto ser imparcial ni objetivo, sino simplemente honesto con lo que veía y con lo que pensaba. Como ya dije en una de las primeras crónicas, yo tenía algunas certezas morales que nunca oculté con respecto al fondo de la cuestión que se juzgaba aquí, lo cual no quiere decir que entonces tuviera certezas morales sobre el grado de culpabilidad o inocencia de cada uno de los imputados (ahora las tengo en mucha mayor medida). De todas formas yo no era el único en tener certezas morales -prejuicios en el sentido más estricto de la palabra- sobre este proceso. Os traigo aquí un fragmento de una entrevista aparecida en Gara el 13 de noviembre de 2005.
Pregunta: Estamos en puertas de que comience el juicio del sumario 18/98.¿Usted cree que periodistas de «Egin», gente de Ekin, de la FundaciónZumalabe... son parte de ETA?
Respuesta: Pues no, pero eso lo tendrán que dictaminar los jueces. Yo personalmente no lo creo así, pero pasamos una legislatura con Aznar en la que prácticamente toda Euskadi estaba bajo sospecha. No coincido con ese planteamiento. Ahora la Justicia tendrá que actuar en base a su independencia.
Quien respondía así no era ningún miembro de Batasuna, ni de EA, ni del PNV, ni siquiera un obispo vasco, era el entonces y ahora Secretario General del Partido Socialista de Euskadi, Patxi López. Él desde luego tenía derecho a expresar sus opiniones, igual que yo las mías, pero ahora ha quedado judicialmente demostrado que él estaba equivocado y yo no, cosa bastante sorprendente porque se supone que él, Patxi López, debería conocer la realidad vasca mucho mejor que yo. Por tanto habrá que concluir que Patxi López, a pesar del cargo que ocupa, es una persona poco informada, o con poca intuición, o ambas cosas a la vez, y por ello en mi opinión debería abstenerse de aventurar públicamente juicios sobre cuestiones de tanta gravedad, no vaya a ser que siga confundiendo a sus seguidores.
Puede parecer duro lo que estoy diciendo, pero os aseguro que estoy tratando de ver las cosas de la manera más favorable para el propio Patxi López, ya que hay cosas peores que ser un torpe y un ignorante. ¿Qué calificativo merecería el secretario general de los socialistas vascos si lo que hubiera dicho en Gara hace dos años no fuera lo que él ingenua y equivocadamente pensaba, sino más bien lo contrario de lo que él creía, pero que dijo lo que dijo porque ese era el mensaje que desde el Partido Socialista convenía hacerle llegar a los lectores de Gara? Habrá quien piense que uno sólo está obligado a decir la verdad cuando se le pregunta acerca de aquellas cosas sobre las que tiene constancia material, pruebas objetivas. Nada más lejos de la realidad, porque precisamente cuando se nos pregunta sobre aquello que íntimamente pensamos, sobre aquello que amamos, sobre nuestros principios o sobre nuestra fe, uno puede callar si quiere o si la prudencia lo aconseja, pero no puede decir lo contrario de lo que siente porque entonces uno no solo es un mentiroso, sino además un cobarde y un traidor. Así que decir que Patxi López es un torpe y un ignorante es ser generosos con él, y lo mismo digo de otros como él. De todas formas os recomiendo que leáis íntegra esa entrevista de hace tan solo dos años, y que os detengáis también a observar la fotografía que la acompañaba, porque hay cosas que no podemos permitirnos el lujo de olvidar.
En fin, va siendo hora de terminar y no me resisto a traeros un fragmento de un correo que me llegó hace cosa de un año. Entonces no conocía personalmente a su remitente, un hombre que durante años había estado en la primera línea de la lucha antiterrorista y que, tras encontrar casualmente este blog mientras navegaba por la red, decidió escribirme a la dirección de correo que en él aparece. Esto es parte de lo que me decía:
“...Y yo me pregunto: ¿por qué? (...)¿Por qué tenemos que sabernos y sentirnos tan solos los que verdaderamente entendemos con radicalidad y desde el compromiso que la democracia y la vida humana son valores que realmente merece la pena defender? Ya no se trata tan sólo de sentir los colores de la camiseta nacional, que también, sino de aportar lo que al alcance de la mano de cada uno esté no ya para que sea soportable vivir en este mundo y en esta sociedad, sino para que sea incluso algo digno y reconfortante. Pero, ¿cuántos estamos dispuestos a hacer algo? Fíjese que no se me llena la boca de grandes palabras que invoquen grandes hazañas... ¡qué va! Simplemente sugiero, apunto, indico, suplico: h a c e r a l g o. Cada cual, aquello que mejor sepa hacer, aquello que pueda hacer ...”
Creo que tenía toda la razón. Si en estos treinta años cada uno de nosotros hubiera hecho lo que podía, lo que sabía y lo que debía hacer, las cosas hubieran sido muy diferentes. Tal vez ahora estemos dándonos cuenta de ello, tal vez ahora sepamos que la llave para acabar con ETA no la tiene el gobierno, ni los jueces, ni la policía. La tenemos nosotros, los ciudadanos.
Esa es la idea que dio vida a este blog al que ahora pongo punto final. Es hora de dejar que Renault desaparezca en la niebla. Gracias a todos los que habéis leído mis crónicas acompañándome en esta aventura. Gracias por vuestros mensajes de apoyo que han sido fundamentales para animarme a seguir hasta el final. A todos vosotros, os conozca o no, os mando un abrazo y mi agradecimiento. Como en el final de Casablanca yo también siento que éste ha sido el comienzo no de una, sino de muchas grandes amistades, y afortunadamente para mí no ha supuesto el final de ninguna de las que antes ya tenía. Supongo que con él también me he ganado algunos enemigos, pero permitidme que acabe con otra cita cinefílica: Francamente, me importa un bledo.
Aclaración: Como preveo que este viejo blog va a recibir un montón de visitas estos días voy a puntualizar algo: Lo que se dice en los datos personales míos que aparecen aquí al lado era completamente cierto al inicio del proceso 18/98 y lo fue hasta hace muy poco tiempo, pero ya no lo es. Como muchos sabéis ya no soy un ciudadano “independiente de cualquier partido u organización”, pues ahora no sólo milito en Unión Progreso y Democracia, sino que inexplicablemente ocupo un puesto en su Consejo de Dirección. Sin embargo, como la crónica de este macroproceso la hizo un Renault completamente independiente, sus datos personales quedarán para la posteridad como estaban. Muy pronto concluiré el blog con la sentencia de este juicio y con una carta de despedida, y ya no escribiré aquí nada más. Leer más
Pedid y se os dará. Si llego a saber que en esta ocasión la promesa evangélica iba a cumplirse igual pido otra cosa. Lo que ha sucedido es que el pasado 16 de abril, en la última crónica del 18/98, escribí lo siguiente:
"Desgraciadamente en este caso no puedo proporcionaros el escrito de las conclusiones definitivas de la defensa porque no lo tengo, y eso que lo he buscado. El del fiscal lo saqué de una página web, pero ni en esa ni en otras páginas en las que he mirado he encontrado el de la defensa, aunque si entre mis lectores hay algún abogado abertzale o cualquier otra persona que lo tenga y quiere enviármelo -mi dirección como siempre está en el perfil- estaré encantado de recibirlo y lo incluiré a modo de apéndice."
Bueno, pues resulta que alguien ha tenido la amabilidad de atender mi petición y me ha hecho llegar el citado escrito. La verdad es que me encantaría decir quién ha sido y lo que me ha dicho en el par de emails que nos hemos cruzado, pero esa persona me ha pedido que sea discreto y por supuesto lo voy a ser. Así que sin más ni más, aquí están las conclusiones definitivas de la defensa, 330 páginas de la mejor literatura jurídica abertzale para el que quiera echarles un vistazo.
ETA declara el fin del alto el fuego. Parece que definitivamente el actual proceso de paz ha muerto, aunque vaya usted a saber. Antes de escribir nada he esperado a ver qué decía el Presidente en la tele, pero como si nada, sigo sin tener ni idea de si piensa cambiar el rumbo o si va a seguir igual. Si al menos todo este desastre sirviera para que de una vez aprendiéramos unas pocas lecciones: (...)
1ª.- Frente a ETA no tenemos más opciones que la victoria o la rendición, entre otras cosas porque ellos mismos no contemplan otras alternativas frente a nosotros. La idea de que puede existir una fórmula para conseguir que abandonen las armas sin pagarles el precio que siempre han pedido es una fantasía. Las concesiones parciales que se les hagan siempre serán insuficientes, aunque las aceptaran y engañarán a quienes se las ofrezcan hasta que, una vez exprimidas al máximo sus ansias de paz, dejarán a los negociadores con el culo al aire y volverán a los asesinatos desde una posición más favorable que la que tenían al sentarse a hablar. Esto es exactamente lo que ha sucedido con el proceso de negociación del actual gobierno, y lo que sucederá con el próximo que lo intente.
2ª.- Si alguien cree que la lucha no merece la pena y que lo mejor es dar a los terroristas lo que nos piden para que nos dejen en paz, debería tener el valor de decirlo y ver qué parte de la ciudadanía le apoya, tal vez se lleve una sorpresa. Lógicamente esto no va a suceder, porque cuando alguien carece de valor para luchar contra los criminales, también carece de valor para admitir que es un cobarde. La victoria tampoco nos saldrá gratis, y su precio será el ya consabido de sangre, sudor y lágrimas. Cualquier persona carente del valor para aceptar esto y de la honestidad para hacérselo ver a los ciudadanos debería estar excluida de puestos de responsabilidad en esta lucha. Dicho de otra forma: Para hacer frente a ETA lo importante no es la cintura, sino algo que está un poquito más abajo.
3ª.- ETA es siempre la misma y mantiene una estrategia constante pensada para el largo plazo, y sólo si actuamos de la misma manera podremos derrotarles. Es decir, que de cara a ETA el gobierno de España tiene que ser siempre el mismo y mantener siempre la misma política antiterrorista, independientemente de quién sea el presidente en cada momento y de a qué partido pertenezca. De esta manera la derrota de ETA, que en cualquier caso sólo se producirá en el largo plazo, será el producto de una política consensuada por los dos partidos con posibilidades de gobernar, y resultará completamente irrelevante quién sea el inquilino de la Moncloa el día que la policía capture al último de los comandos. Los atajos, las genialidades, y las ocurrencias en política antiterrorista, así como la confianza en el carisma, la suerte y los ojitos azules de ningún individuo concreto son, en este sentido, absolutamente contraproducentes. Esta es una guerra que ganaremos todos o que perderemos todos, todo lo cual está perfectamente explicado en el pacto antiterrorista que jamás debió abandonarse.
4ª.- En contra de lo que creen algunos ingenuos el mundo no se divide entre buenos y malos, sino entre buenos, malos y estúpidos, que en sentido estricto no tienen por qué pertenecer a ninguna de las otras dos categorías. Con frecuencia los estúpidos adoptan la forma de tontos útiles (útiles para los malos, por supuesto) y entonces son muy, muy peligrosos. La única forma que tienen los buenos de sobrevivir es luchando contra los malos y guardándose de los estúpidos.
No tengo la más mínima esperanza de que estas lecciones se aprendan porque, como es bien sabido, lo último en derechos humanos es el derecho de los gobernantes a cometer los mismos errores que cometieron sus predecesores, eso sí, con la mejor voluntad del mundo porque “había que intentarlo”.
Y por último: No dejo de preguntarme dónde estaríamos ahora si durante estos tres años el gobierno, con la ayuda de la oposición, hubiera seguido con la estrategia de lucha sin cuartel contra ETA que tan buenos resultados había dado en los años anteriores. Sinceramente no creo que lo que estuviéramos viendo cerca fuera el fin de la violencia, lo que tendríamos al alcance de la mano sería la victoria.
Pasemos ahora a hablar de lo que fueron las intervenciónes de las defensas en esta última fase del 18/98. Su escrito de conclusiones definitivas -de más de trescientas páginas- fue leído el 14 de febrero y el informe sobre las mismas lo realizaron los días 5, 6, 7, 8, 9, 12, 13 y 14 de marzo. Todos y cada uno de los abogados que han tomado parte en el juicio intervinieron en algún momento de esta fase final -de hecho la mayoría lo hicieron en varios momentos- y para que conste en acta aquí va la alineación de ese equipo de nueve defensas: José María Elosua, Jone Goirizelaia, Aitor Ibero, Iñigo Iruin, Kepa Landa, Álvaro Reizabal, Zigor Reizabal, Carlos Trenor y Arantza Zulueta. (les nombro en orden alfabético y respetando como siempre la grafía que creo que ellos utilizan, pero si aún así cometo algún error ortográfico espero que eso sí me lo perdonen). Por su parte José Ramón Anchía, que se defiende a sí mismo con ayuda de otro abogado cuyo nombre desconozco, actuó como ha sido habitual por libre (...)
Desgraciadamente en este caso no puedo proporcionaros el escrito de las conclusiones definitivas de la defensa porque no lo tengo, y eso que lo he buscado. El del fiscal lo saqué de una página web, pero ni en esa ni en otras páginas en las que he mirado he encontrado el de la defensa, aunque si entre mis lectores hay algún abogado abertzale o cualquier otra persona que lo tenga y quiere enviármelo -mi dirección como siempre está en el perfil- estaré encantado de recibirlo y lo incluiré a modo de apéndice. De todas formas lo más interesante no estaba en el escrito de conclusiones, sino en el informe, y para resumir mejor todo lo que en la sala se dijo voy a mezclar una cosa con otra y a prescindir completamente del orden cronológico de las diferentes intervenciones.
Como es natural una parte importante del esfuerzo de los abogados se dedicó no ha construir una versión de los hechos alternativa a la del fiscal, sino simplemente a cuestionar las bases en las que éste se había apoyado para establecer su relato. Todo lo que él había traído a la vista oral – documentos intervenidos, grabaciones telefónicas, declaraciones de los acusados, opiniones de los peritos, etc- fue sucesivamente objetado e impugnado hasta que al final llegaron a la conclusión de que ni una sola de las pruebas que se habían presentado tenía validez ante un tribunal.
El testimonio de los peritos, tanto los de la Guardia Civil como los de la Policía Nacional, fue rechazado en bloque por razones fundamentalmente técnicas ya que según dijeron –ya lo habían dicho en su momento- no tenían que haber sido nunca admitidos como peritos, sino como testigos en todo caso. Las declaraciones policiales de los acusados –las incriminatorias, claro, las otras no- tenían también que ser forzosamente rechazadas ya que habían sido obtenidas mediante tortura como todo el mundo sabe (esto último no es una ironía, es lo que ellos decían), y las declaraciones judiciales –esas que se realizan delante de un juez, abogados, etc- tampoco eran validas porque los acusados al realizarlas aún estaban confusos después de tanta tortura (sigue sin ser una ironía). Las grabaciones telefónicas no valían porque por una causa o por otra –fecha de las autorizaciones, titular del teléfono intervenido, etc.- todas eran ilegales. Los documentos informáticos tampoco podían ser tenidos en cuenta porque no habían sido volcados con las debidas garantías o por causas parecidas, los documentos que estaban en papel porque eran fotocopias, o porque no eran suficientemente legibles, o porque no constaban específicamente en los listados que se hacen al efectuar un registro, o por lo que sea. Las traducciones de documentos que en original constaban en euskera también fueron impugnadas en su totalidad por su mala calidad. Así que como digo todo, absolutamente todo lo que de una manera u otra podía incriminar a los acusados, carecía de cualquier validez legal en opinión de sus abogados.
Esto, creo yo, es algo bastante normal en cualquier juicio. Lógicamente la defensa no va a decir que una prueba que la acusación ha presentado es valida, sino que prácticamente está obligada a decir –con fundamento o sin él- que ninguna lo es. Es lógico, pero en este y en otros casos eso lleva a situaciones bastante ridículas. Por ejemplo aquí Jone Goirizelaia llegó a decir que el hecho de que un acusado llevara bajo el brazo un ordenador personal no quería decir que fuera suyo. No dio más explicaciones y lo dejo así, supongo que para que el tribunal llegara a la conclusión de que igual que hay gente a la que le introducen un paquete de coca en la maleta, a este señor le habían metido un portátil bajo el brazo. Otro ejemplo bastante claro de ese absurdo fue cuando Elosua habló de las traducciones y dijo que aunque ellos habían renunciado a una prueba pericial para cuestionarlas, el fiscal debería haber propuesto su propia pericial para demostrar que esas impugnaciones no estaban justificadas. O sea, que aunque yo no me moleste en intentar demostrar que una cosa está mal, tú sí tienes que molestarte en responder a esa argumentación que yo no he hecho (y que conste que no estoy diciendo que las traducciones estén bien o mal, sino que el argumento para desestimarlas es ridículo).
Pero la verdad es que muchísimas de las razones que se esgrimían para impugnar las pruebas eran más cuestiones técnicas que otra cosa, y no tengo ni la información sobre el sumario ni la formación jurídica para saber qué validez tenían esas alegaciones. Por ejemplo, si los abogados dicen que tal documento intervenido a ETA en Francia no puede ser admitido como prueba porque las diligencias que se realizaron para traerlo a España solo constan en el sumario en francés cuando al parecer deberían haber sido traducidas al español, yo ni sé si eso es cierto ni si de serlo invalidaría el documento como prueba. Ahora bien, el sentido común me dice que seguro que en este y en cualquier otro juicio hay montones de “imperfecciones formales”, aunque el mismo sentido común también me dice que si fuéramos demasiado “formalistas” ni este ni ningún otro juicio (ni ninguna obra humana en realidad) saldría adelante. Eso sí, lo que nunca nadie debería repetir más es esa estupidez de que este ha sido un juicio sin pruebas documentales. Acepto que por razones técnicas se cuestione la validez de esas pruebas, pero en este juicio ha habido una “prueba documental ingente” (Elosua dixit)
Mención aparte merece esa impugnación de las declaraciones inculpatorias de los detenidos por haber sido obtenidas, según afirmaban los abogados, mediante torturas. Digo yo que eso, como todo lo que se dice ante un tribunal, habrá que probarlo, y que los miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional también gozan como cualquier ciudadano de la presunción de inocencia. Pero parece que hay quien no necesita pruebas ya que, según explicó alguno de los abogados, para saber que esas denuncias son ciertas basta con haber escuchado durante el juicio el “estremecedor” testimonio de alguno de los supuestos torturados y con haber visto cómo éste fue recibido por la sala con un “silencio sobrecogedor”.
Esta afirmación, al menos en lo que se refiere a los testimonios sobre torturas que yo he escuchado en el juicio -que no son todos los que se han producido- es simple y llanamente mentira. Ya conté cómo fue la larguísima declaración de Xabier Alegría sobre su supuesto calvario, y ni fue estremecedora, ni muchísimo menos fue recibida en silencio sobrecogedor por nadie, sino con total indiferencia por todos y muy especialmente por parte del resto de los encausados que le ningunearon de todas las formas posibles. Y por cierto que en esta última fase del juicio volvió a suceder lo mismo: si cuando se estaba hablando de alguno de los acusados en concreto era normal que otros le miraran, le sonrieran, le hicieran alguna broma y cosas así, cuando se habló de la declaración de Alegria y de sus terribles torturas no le miró ni el tato, y todos –él incluido- se refugiaron en el periódico o en lo que tuvieran a mano fingiendo que no prestaban ninguna atención a lo que se estaba contando. La verdad es que entre una cosa y otra me sobran razones para no querer estar en la piel de Xabier Alegria.
Insistiendo en esas valoraciones acerca de la veracidad de los testimonios sobre torturas –valoraciones subjetivas tanto por parte de los abogados como por la mía, pero creo que por mi parte un poquito más honestas- voy a contar algo que en su día no mencioné. Hace ya unos cuantos meses, cuando se estaba en la fase de prueba testifical, uno de los testigos propuestos por la defensa narró un caso de malos tratos –llamarlo torturas me parecería excesivo- que sí me pareció verosímil. Lo que contó este señor –el sí con voz entrecortada y casi llorosa- fue que cuando tiempo atrás acudió a unas dependencias policiales a las que había sido llamado por otro asunto, un agente nada más verle le dio una bofetada. El relato de este hecho humillante – humillante y condenable, como humillante, condenable y bastante más doloroso es que a uno le den una patada en la entrepierna, por cierto- fue recibido por la sala en un silencio si queréis sobrecogedor, y ya digo que a mí mismo me pareció que ese hombre contaba la verdad. Ahora bien, si la historia de un único bofetón recibido hace nada menos que veintitantos años resultaba tan vibrante en quien la contaba y tan merecedora de respeto y atención por quienes la escuchaban, ¿cómo era posible que el relato de días enteros de horribles torturas sufridas solo tres años atrás hubiera sido desgranado por su supuesta víctima como si recitara la lista de los Reyes Godos, y despreciado por sus compañeros que ni levantaban la cabeza del periódico? Blanco y en botella.
Volviendo al presente, durante el informe de la defensa, a falta de mejores argumentos para probar la existencia de torturas Jone Goirizelaia llegó a decir que lo que tenía que hacer el tribunal para “evitar habladurías” era hacer caso a los abogados y desestimar por si acaso todas las declaraciones sospechosas de haber sido obtenidas mediante tormentos. Es un argumento de una lógica aplastante: para evitar que se diga que tal vez haya torturas, lo mejor es aceptar que las hay y a otra cosa. Es como ese chiste en el que unas mujeres vestidas para matar deambulan por el vestíbulo de un hotel hasta que un encargado de seguridad se les acerca y les dice que en ese establecimiento no se permite la presencia de personas de reputación dudosa, a lo que ellas le responden que de dudosa nada, que ellas son putas. De todas formas el fuerte de Jone Goirizelaia no son los razonamientos, sino las injurias y las amenazas, porque así entiendo yo lo que dijo a continuación de que el fiscal con su actitud era responsable de la perpetuación de las torturas y que “las acusaciones utilizan a los forenses para encubrir sus responsabilidades y tapar lo que está pasando”. Por sí no había quedado claro de qué estaba hablando, en un momento posterior le dijo al tribunal que si aceptaban las declaraciones de Mikel Egibar -en las que éste también delató a unos cuantos de sus compañeros- los magistrados estarían “dando cobertura a las torturas”. Esta vez la presidenta le llamó al orden, aunque con muchísima más suavidad de la que se merecía este siniestro personaje.
Pero bueno, aparte de impugnar absolutamente todo lo que la acusación había puesto sobre la mesa, las defensas también dedicaron algunos esfuerzos a proponer una versión alternativa de los hechos. Es decir y volviendo al símil, que además de criticar el puzzle de la acusación los letrados abertzales también intentaron montar el suyo, ya sabéis, el del payaso tocando el saxofón. Cuando propuse precisamente esa imagen del payaso lo hice pensando que de alguna manera reflejaba la inanidad de la pintura que las defensas querían presentarnos, toda ella almibarada y llena de colorines. Ahora veréis que además en el puzzle que les ha salido lo que se ve es algo así como una versión cubista del dichoso payaso, ya que está al mismo tiempo de frente y de perfil, tiene simultáneamente los ojos abiertos y cerrados, se le cuentan tres brazos en lugar de dos, y esas cosas del cubismo. Es como si esa imagen de tarjeta de felicitación infantil hubiera sido reinterpretada por un pintor dominguero que pretendiera ser moderno como se era en las primeras décadas del siglo pasado. Me diréis que solo imaginar una pintura así da grima, lo sé y lo siento, pero es por ser gráfico (por otra parte algo así podría estar perfectamente expuesto en ARCO y nadie se quejaría).
Creo que el mejor resumen de las líneas maestras de esa pintura lo proporcionó Arantza Zulueta con la siguiente frase: “ETA tiene su propio aparato político, mediático e internacional, no necesita organizaciones en la legalidad... no hay que buscar otras explicaciones”. Tiene toda la razón, pensar que Batasuna por ejemplo es (o era) una organización en la legalidad de ETA es un disparate que no se le ocurre a nadie más que a algunos jueces, fiscales, policías, periodistas, políticos y a unos cuantos millones de ciudadanos con ganas de buscarle tres pies al gato. Y por eso mismo es absurdo pensar que ETA mantiene comisarios políticos en algunas de sus organizaciones legales, como lo eran esos personajes conocidos por los seudónimos de “Hontza”, “Garikoitz” y “Eneko” que aparecen en la documentación solo supuestamente incautada a la banda terrorista y que además ha sido irregularmente aportada a este sumario. Sin duda esos deben ser personajes de ficción creados por la Guardia Civil o alguien así.
Lo raro es que simultáneamente a esta tesis las defensas mantengan la contraria y acepten que en realidad "Hontza" sí que existe aunque no es José Luis Elkoro (según dijo Iruin), "Garikoitz" también existe aunque no es Xabier Alegria (lo afirmó Zulueta) y "Eneko" también parece bastante real aunque por supuesto no es José María Olarra (otra vez Iruin). En el caso de "Garikoitz" la señora Zulueta llegó incluso a proponer un candidato alternativo para encarnar al personaje en sustitución de Alegria: el “periodista” Andoni Murga, que supongo que para ella cuenta con la innegable ventaja de que ya fue condenado a 39 años por integración en banda armada entre otros delitos. (Por cierto que algo parecido ocurre en el pieza de Orain/Egin, en la que los abogados descargan todas las posibles responsabilidades en Ramón Uranga –excluido del proceso por enfermedad- y en Manuel Aramburu –fallecido-). El caso es que sea cual sea la identidad real de estos personajes, parece que los propios abogados abertzales a veces sí reconocen que existen tales “comisarios políticos”, “enlaces” o como queramos llamarles.
Bien mirado, yo diría que por cada tesis que defiende un abogado batasuno existe una tesis contraria que defiende otro abogado, o a veces incluso el mismo (cosas de la dialéctica marxista):
Se nos dice por ejemplo que en este proceso se ha “disparado a bulto”, se ha inculpado a gente simplemente por trabajar en una determinada empresa u organización, y al mismo tiempo se acusa a la fiscalía de incoherente por no imputar a todos los creadores de la empresa Untzorri Bidaiak, o a todos los miembros de la Fundación Zumalabe, por ejemplo.
Se asegura que en el caso de Egin se han perseguido delitos de opinión, se ha criminalizado una determinada línea editorial, y a la vez se le reprocha al fiscal que no incluya ni un artículo de opinión de dicho periódico en sus escritos de acusación.
Se dice que entre los acusados hay gente que son simples trabajadores de una empresa dedicada al bacalao, o de una agencia de viajes, pero se sostiene que a los imputados se les persigue por su trabajo a favor del dialogo y las soluciones, y que son un ejemplo para el pueblo vasco... ¿por vender bacalao?
Se señala a los gobiernos del PP como los instigadores de este proceso político, pero a la vez se dice que esta causa realmente se inició con las diligencias 75/89, que ¿de qué año son? ¿quién gobernaba entonces?
Por un lado se rechaza que el tribunal pueda tener en consideración prueba o documento alguno que no haya sido debidamente incorporado al proceso, reclamación que se apoya con la conocida máxima “lo que no está en el sumario no está en el mundo”, pero por otro se insiste en que la sala a la hora de dictar sentencia debe tener en cuenta las actuales circunstancias políticas que, es de suponer, sí constan en algún tomo del sumario.
Si Goirizelaia asegura que este es un juicio creado ex profeso para eliminar a determinados personajes molestos, Iruin se indigna porque hay una anónima peluquera encausada.
Si Landa se asombra de que una de sus defendidas haya sido acusada sin tener la más mínima relación con ETA ni con su entorno, luego el propio Landa nos explica que la Guardia Civil la odiaba porque ella había mantenido relaciones con Geresta, un conocido asesino de ETA, compinche de Txapote para más señas.
Si todos los abogados dicen que se torturó a personas que no sabían nada hasta que sus interrogadores conseguían que confesaran cualquier cosa, luego llega Iruin y explica que la mejor prueba de que la citada peluquera es inocente es que prácticamente dejaron de interrogarla cuando se dieron cuenta de que no tenía ni idea de qué le estaban hablando.
Por cierto, y perdonad que vuelva con lo de las torturas, pero hablando de incoherencias en las argumentaciones de la defensa habría mucho que decir sobre este punto. Si las confesiones de los torturados “responden a un guión de la Guardia Civil” como dicen los abogados, hay un par de cosas que no cuadran. Según creo entender, al finalizar el periodo de incomunicación en el que supuestamente se maltrata a los detenidos, lo único que tienen los agentes es una declaración firmada del reo (cuando la tienen, porque a veces el reo simplemente se niega a declarar). Y si esta declaración ya está previamente escrita ¿por qué les torturan durante días para que vayan recitándola? ¿No sería más rápido torturarles una sola vez para que la firmaran? ¿Y porque en vez de incluir en esas falsas confesiones nombres de personas prácticamente desconocidas, no se fabrican en ellas imputaciones contra personajes realmente molestos? Quiero decir que si por ejemplo alguien pretendiera neutralizar al Barça con acusaciones falsas de dopaje, seguro que no las dirigía hacia el tercer portero suplente y el utillero, no sé si me explico.
Pero de todos los argumentos que expuso la defensa hubo uno que, más que chocar con sus propias contradicciones, nos enfrentaba a nosotros con las nuestras. Según afirmaron varios de los abogados, ahora no podía pretenderse penalizar determinadas actividades cuando durante muchísimo tiempo esas mismas actividades se habían desarrollado públicamente sin el menor problema legal. Refiriéndose a esos tiempos Iruin se preguntó retóricamente: “¿Dónde estaban los fiscales aquellos años, dónde la policía?” La respuesta que él mismo se daba es que esas actividades siempre fueron legales y legítimas, pero que en determinado momento y por intereses políticos se decidió criminalizarlas sin ningún fundamento. O sea, justo lo contrario de lo que yo creo que es la verdad: que siempre fueron ilegales e ilegítimas, que eso se sabía o se sospechaba, pero que precisamente por intereses políticos (por equivocadas consideraciones estratégicas si lo preferís) no se perseguían judicialmente. El argumento es en mi opinión completamente falaz por tanto, pero tal vez tenga su importancia jurídica y eso debería hacernos reflexionar sobre lo que está ocurriendo ahora mismo. Como se ve la permisividad con esta gente no solo no sirvió de nada en su momento ni servirá ahora, sino que sus consecuencias legales son imprevisibles y de muy larga duración. Huelga decir que las recientes y novedosas decisiones del ministerio fiscal sobre el caso Egunkaria y similares fueron reiteradamente citadas por los abogados abertzales como ejemplo del modelo de justicia que ellos proponen.
Otra cosa digna de mención en las intervenciones de los abogados fue su peculiar uso del lenguaje en su intento de que las cosas parecieran lo que no son. Goirizelaia por ejemplo se refirió en una ocasión a los apoderados que Gadusmar/Utzorri Bidaiak tenía en Cuba como “personas de origen vasco”, y en su opinión ésta había sido razón suficiente para que resultaran sospechosos a ojos del fiscal. Más adelante sin embargo no pudo evitar mencionar el hecho de que esas personas eran militantes de ETA refugiados en la isla. ¿Son “persona de origen vasco” y “terrorista prófugo” términos sinónimos?. En esa misma línea, hablando del “talde de Bruselas” o “herri embajada”, otra vez Goirizelaia reconoció que sí, que en efecto allí se había alojado a miembros de ETA, como se hubiera alojado a “cualquier ciudadano vasco”. Como ejemplo de cualquier ciudadano vasco, aparte de a los terroristas, cito al “nada sospechoso” Rafa Larreina, de EA. Claro, los de EA son ciudadanos vascos (y nada sospechosos de colaborar con ETA, como tampoco de combatirla) y se les pueda alojar. Posiblemente a los del PNV también, quizás hasta a los de IU. ¿Pero alojarían también a Rosa Díez, por ejemplo, que para mucho por Bruselas? Va a ser que ella no entra en la categoría de “ciudadana vasca”.
Y hablando del uso del lenguaje no puedo menos que referir algo que fue meramente anecdótico, pero que tuvo su gracia. Estaba en uso de la palabra Kepa Landa y justo después de ironizar sobre la costumbre del fiscal de recurrir al diccionario de la RAE para aclarar algunos conceptos, va Landa y se refiere a los expertos en ETA como “etólogos”. Señor Landa, si lee esto hágase un favor y siga la costumbre del fiscal de consultar en el diccionario lo que significan las palabras.
A pesar de todo es de justicia reconocer que en el equipo de los abogados abertzales, aunque en mi opinión hay algún zoquete y mucha mediocridad disfrazada de arrogancia y agresividad, hay también un jugador que destaca muy por encima de los demás y que incluso llega a protagonizar algunas intervenciones francamente brillantes. Desde luego estoy hablando de Iñigo Iruin, un personaje que en sí mismo es el paradigma del “aprovechamiento revolucionario de la legalidad burguesa”. Supongo que la experiencia, el estudio, y la inteligencia natural de este hombre tienen mucho que ver en que esto sea así, pero a mi juicio lo que le hace realmente diferente del resto no es eso, sino su capacidad para interiorizar no sólo la letra sino el espíritu de la legalidad vigente y de actuar como si realmente acatara e incluso defendiera la ley y el estado de derecho. Es como uno de esos actores que consiguen encontrar la lógica del personaje que interpretan y que, aunque nunca olvidan que están fingiendo y que el papel que representan no tiene nada que ver con quienes son en realidad, sí pueden responder ante cualquier situación como lo haría el personaje que encarnan. Sus compañeros, en el fondo y sobre todo en la forma de las intervenciones que protagonizan, siempre se delatan como acérrimos abertzales que desprecian la ley y a quienes la representan. De hecho a veces no es que se delaten sin querer, sino que proclaman ese desprecio, pero cuando tratan de disimularlo e intentan el papel de paladines del derecho, el resultado es algo así como ver a Sylvester Stallone interpretando a Ofelia. En cambio Iruin, a veces, sí consigue construir ese personaje de manera eficaz y verosímil, al menos mientras dura la escena.
Concretamente hubo durante las conclusiones una intervención suya –más bien teórica, eso sí- acerca de la legislación sobre el delito de colaboración con banda armada, en la que su interpretación de defensor de la ley estuvo tan conseguida que parecía imposible que ese mismo abogado, tan preocupadísimo él por la justicia y los derechos humanos, no solo no representara jamás a ninguna víctima del terrorismo, sino que sistemáticamente defendiera a los asesinos. Su público –los acusados y los demás abogados- le escuchaban arrobados y con una sonrisilla de medio lado burlona y triunfadora, como quien acaricia el éxito de su equipo mientras contempla a un Maradona de la ley a punto de meter un gol en la portería rival, quién sabe y a quién le importa si con la cabeza o con la mano.
Desde luego no siempre consiguió ese efecto, y de hecho muchas veces ni siquiera lo intentó ya que con frecuencia era materialmente imposible aparentar que se estaba defendiendo la ley cuando lo que se estaba haciendo era dar cobertura al crimen. En esas ocasiones Iruin hacía un discurso similar al de sus compañeros y entonces los acusados le hacían el mismo caso que solían hacerle a ellos, es decir, prácticamente ninguno. Así, sus momentos de brillo quedaban empañados por esos otros en los que se veía obligado a contradecirse a sí mismo para defender lo indefendible, y sus discursos legalistas se revelaban entonces como puras estratagemas que adoptaba simplemente por conveniencia.
A pesar de ello, y esto lo digo más como cineasta que otra cosa, hay que reconocer que Iruin como villano da la talla de un buen personaje. Y sin duda si militara en nuestro bando ETA le tendría en un lugar destacado de su lista de objetivos a batir... Bueno, esto que acabo de decir es una tontería porque es seguro que ETA le habría asesinado ya hace años, como ha asesinado a tantas personas que con valor y talento se le han enfrentado. Pero qué se le va a hacer, aquí no todos luchamos con las mismas armas, afortunadamente. Yo ahora, después de ver a actuar a Iñigo Iruin durante año y medio en este juicio y en algunos otros, no tengo la menor duda de que él es algo así como el Tom Hagen de la mafia etarra... eso si no es el auténtico padrino, cosa que no me extrañaría nada en absoluto.
Volviendo a las cuestiones generales y no dejándonos confundir por los fuegos de artificio, creo sinceramente que esa versión de la verdad que nos presentaron los abogados de la defensa era en su conjunto no sólo inverosímil, sino absolutamente incoherente. Pero no nos engañemos, esa imagen del payaso cubista antes mencionado no se la creen ni ellos y no la exhiben más que por imperativo legal, porque realmente su bandera, esa en la que creen y les mantiene fuertes y unidos es otra y al final, de manera indirecta, la mostraron.
Para ser sinceros, ya antes de que terminara el juicio tenía pensado terminar mis crónicas hablando de Jokin Gorostidi, pero entonces no sabía que en el último momento cincuenta de los acusados liderados por su jefe natural me lo iban a poner tan a huevo, cosa que les agradezco. Resulta que cuando llegó el momento de cerrar las intervenciones de la defensas el encargado de hacerlo –Iruin, no podía ser de otro modo- puso un emotivo broche final recordando a Jokin Gorostodi, un encausado que había muerto durante el proceso por causas naturales. Después de hacer un breve elogio de su trayectoria vital y de su compromiso con los oprimidos de todo el planeta (se refería a las "personas de origen vasco" que viven fuera de su tierra, ya me entendéis), Iruin afirmó que ya que Gorostidi no podía hacer uso de su derecho a la última palabra, él iba a leer un texto que el finado había escrito poco antes de morir y que bien podrían tomarse como lo que habría dicho ante el tribunal si aún estuviera con vida. Esto es lo que Gorostidi dejó dicho:
“Tanto ayer, en el proceso de Burgos, como hoy, estoy secuestrado por la estrategia de guerra del Gobierno español. Euskal Herria necesita tener la palabra y la decisión. Hasta conseguirlas no nos callarán ni nos dejarán en paz. Ayer, hoy y siempre, Euskal Herria libre”
Al escuchar la cita (que yo he copiado literalmente de una página web, espero que sea exacta) rompieron a aplaudir tanto los acusados como el numeroso público que ese último día había acudido a apoyarles. Luego por la tarde, cuando llegó el turno de que hicieran uso del derecho a la última palabra, los encausados uno a uno fueron acercándose al micrófono y disciplinadamente todos -excepto dos, Anchía y la peluquera, que prefirieron guardar silencio- hicieron suyas las palabras de Gorostidi. Y al hacerlo ellos eran conscientes -como lo había sido Iruin, y yo mismo, y supongo que todos los que estábamos en la sala- de que esas palabras no eran en realidad el mensaje postrero de Gorostidi, porque su auténtica última palabra, ese mensaje final que le acompañara por toda la eternidad, tenía en realidad la forma de una serpiente enroscada en un hacha. En su día todos pudimos verlo cuando los medios de comunicación informaron sobre su entierro, por ejemplo en el diario El Mundo que tituló “Confesión Póstuma” esa fotografía del cuerpo yaciente de Gorostidi con una pegatina de ETA sobre el pecho. No era un titular desacertado, porque aunque no era ningún secreto que Gorostidi había militado en ETA años atrás, lo que sí confesaba abiertamente esa pegatina –colocada por su viuda según ella misma reconoció- es que esa bandera del hacha y la serpiente, ayer hoy y siempre, había sido la de Jokin Gorostidi.
Así que en ese último momento Iruin y sus cincuenta fieles muchachos lo que hicieron fue proclamar –una vez más- que esa pintura del payaso con el saxofón en realidad no valía nada, que no era más que una de esas imágenes absurdas que solo sirven para que, miradas desde un determinado ángulo, el observador pueda descubrir en ellas esa otra imagen oculta que es su verdadera razón de existir. De esta manera, en el momento final del 18/98, los acusados exhibieron para quien quisiera verlo el motivo de su orgullo, el emblema de su lucha, la bandera a la que no renuncian y que -convendría que nos diéramos cuenta de ello de una maldita vez- no van a rendir por las buenas.
Ahora sólo queda que el tribunal cumpla con su obligación que es, como en cualquier otro caso, valorar todo lo que en el juicio se ha visto, estudiar uno a uno el caso de cada acusado, y con la ley en la mano condenar a los culpables y absolver a los inocentes. Nada más y nada menos. Que tengan suerte. Cuando salga la sentencia, que no sé lo que va a tardar, la colgaré en el blog y procuraré abstenerme de hacer ningún comentario. Me gustaría que fuera algo así como esas escuetas notas que al final de algunas películas basadas en hechos reales nos informan de qué fue de los personajes una vez terminó la historia que se quería contar, sin entrar a valorar si después de todo la vida les trató con justicia o no. Intuyo que cuando conozca la sentencia, pase lo que pase, no la voy a recibir con ninguna frialdad, así que lo mejor será que llegado ese momento me limite a informar y que por una vez no opine.
Precisamente por eso antes de terminar esta crónica final quiero decir una cosa más. En los últimos momentos del juicio hubo una acusada que se echó a llorar desconsoladamente, una mujer de la que no voy a decir su nombre porque me parecería de mal estilo, pero sí que probablemente es de todos los acusados una de las personas con menos responsabilidad en este desgraciado asunto, lo cual no quiere decir sin ninguna responsabilidad. Su llanto no me dejó indiferente, no me importa reconocerlo, y me tranquilizó comprobar una vez más que para mí en ningún caso sus lágrimas son mis sonrisas. También al verla, como es de justicia, pensé en esos otros llantos, en ese auténtico mar de lágrimas que los terroristas habían hecho verter durante décadas a personas totalmente inocentes, personas que muchísimas veces lloraron a sus muertos –y aún les lloran- en la más absoluta soledad sin recibir ni una mirada de compasión siquiera, gentes que aún después de haber visto destrozadas sus vidas fueron escarnecidas públicamente por no pocos desalmados, algunos de los cuales estaban sentados en la sala. Por ello está claro que ni por asomo se puede comparar una cosa con la otra, pero aún así, ya lo he dicho, no me dejó indiferente ver llorar a aquella mujer. En cualquier caso los sentimientos, ya sean de odio o de compasión, ya sean de unos o de otros, suyos o nuestros, no cuentan ni en este proceso ni en ningún otro porque en una sala de justicia las únicas cosas importantes son la Verdad y la Ley. Y éstas, ya se sabe, a menudo son duras, pero sin ellas no vamos a ninguna parte.
Con esto termina mi relato sobre el proceso 18/98. Aún os escribiré una carta más, la última, para despedirme. Y ya me conocéis, necesitaré más de cuatro líneas para hacerlo.
Otras Voces (9): Me ha llegado un artículo de mi viejo y buen amigo (y maestro) Jesús González Requena. En él hace un análisis riguroso y pormenorizado -como acostumbra- de la forma en la que la televisión pública se hizo eco de la agresión sufrida por Antonio Aguirre ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. El clip con las imágenes del informativo lo tenéis después de estas líneas, el artículo lo podéis descargar en PDF aquí o aquí. No os asustéis por el número de páginas, se lee de un tirón y os lo recomiendo encarecidamente porque merece la pena detenerse a deletrear lo que se nos está diciendo desde esa televisión que nos debería representar a todos.
Se acabó, el 18/98 ya está definitivamente visto para sentencia. Esta última fase del juicio, la correspondiente a la lectura de las conclusiones definitivas y el informe sobre las mismas de las partes, ha sido muy larga ya que empezó el 6 de febrero con la intervención del fiscal y se prolongó durante más de un mes -incluso con alguna semana de horario ampliado- hasta que el 14 de marzo los acusados cerraron la vista oral haciendo uso de su derecho a la última palabra. Yo he estado presente cerca del ochenta o noventa por ciento de todo ese tiempo y tengo casi treinta folios de notas, pero no os asustéis porque voy a tratar de condensar lo ocurrido en unos cuantos menos (...)
Creo que todos nos hacemos una idea de en qué consiste un juicio pero por si acaso voy a proponeros un símil que tal vez pueda ser útil para entender qué es lo que ocurre en esta última fase de las conclusiones. En mi opinión un juicio -mejor dicho, una vista oral- se parece a un puzzle. Al principio las partes -es decir: el ministerio fiscal, las acusaciones particulares o populares si las hubiera, y la defensa- acuden a la sala cada una con una caja de cartón en cuya cubierta hay una imagen, una diferente en cada caja, que esperan poder reconstruir con las piezas que traen en el interior. Esas imágenes son las conclusiones provisionales que cada parte presenta al inicio de la vista oral, y como podéis imaginar son imágenes totalmente diferentes unas de otras. Mientras que en la caja del puzzle de la acusación se ve una reproducción de los Fusilamientos de la Moncloa -cuadro que el fiscal afirma que se puede reproducir con las piezas que él trae-, la defensa dice que con las piezas que ellos tienen todo lo más que se puede formar es ese bonito dibujo de un payaso con saxofón que se ve en su caja.
Comienza la vista oral y se vuelca el contenido de las cajas en mitad de la sala. Se coge la primera pieza y se examina: allí dónde el fiscal afirma ver un fragmento de esa mancha de sangre que hay en mitad del cuadro que él intenta reproducir, la defensa sostiene que esa pieza roja en realidad corresponde a la flor que su payaso lleva en el sombrero. Luego se coge otra pieza en la que se ve claramente un ojo, un ojo que está sin maquillar y que por tanto no puede pertenecer al payaso, pero las defensas dicen que vale, que no es del payaso, pero que tampoco pertenece al cuadro del fiscal, sino que es del querubín que aparece en La Venus del Espejo y que no debería estar allí. Luego aparece otra de un color verde chillón, obviamente pertenece al parche que el payaso lleva en la chaqueta, pero como al fiscal lo que le interesa es formar su cuadro no lo discute y lo deja pasar. Y así una a una van desfilando todas las piezas, es decir, las declaraciones de los acusados, de los testigos, de los peritos, y las pruebas de todo tipo que durante estos meses se han puesto sobre la mesa.
Y por fin llegamos a la fase final de la vista oral que es cuando, una vez examinadas todas las piezas, las partes cogen las que les interesan e intentan formar la imagen que traían en su caja. Por seguir con el símil diré que los escritos de conclusiones definitivas serían en sí mismos ese puzzle que cada parte ha conseguido formar, y el informe sobre esas conclusiones sería algo así como un larguísimo comentario en el que se razona por qué la pieza roja pertenece a la mancha de sangre y no a la flor del payaso o a la inversa, por qué el ojo pertenece al querubín de la Venus y no a los Fusilamientos o a la inversa, o por qué donde esté Goya que se quiten los payasos con saxofón o a la inversa. Y para saber quién ha resultado ganador en este juego desde luego hay que valorar quién ha conseguido construir un puzzle más completo, pero también hay que tener en cuenta cuál de las dos imágenes -si la de los Fusilamientos o la del payaso- ofrece una representación más verosímil y coherente de esa realidad sobre la que la Justicia ha sido llamada a pronunciarse.
Creo que este símil del puzzle que os propongo -cómo todos los símiles- funciona mejor en algunos aspectos que en otros, pero como imagen gráfica me va a servir para explicar mi punto de vista general sobre este proceso, especialmente sobre lo sucedido las últimas semanas. Vamos con ello.
El martes 6 de febrero el fiscal, Enrique Molina, leyó su escrito de conclusiones definitivas. Es un texto de 212 páginas que básicamente tiene la forma de una narración en la que primero se ofrece una visión general de la evolución de ETA y alrededores desde 1967 hasta principios de los años 90, y luego se propone un relato detallado de los hechos que aquí se juzgan. Es –no hace falta decirlo- la versión del fiscal sobre el asunto, y por tanto está sujeta a toda la discusión y controversia que se quiera. Me parecería un disparate que alguien se lo tomara como una especie de texto sagrado revelado por Dios y lo considerara por tanto infalible, porque a lo que de verdad se parece es a un libro de historia, un libro de autor conocido y desde luego humano en el que se intentan reconstruir hechos también humanos basándose en los testimonios y documentos de los que se dispone. Y aunque es de sentido común aceptar que en él puede haber errores, es de justicia reconocer que el relato que ofrece es muy coherente y muy verosímil, y en su tesis fundamental coincide con lo que todos (y creo no exagerar cuando digo todos) pensamos: que el terrorismo etarra ha contado –y sigue contando- no solo con el apoyo moral de numerosas organizaciones políticas, mediáticas, culturales, económicas y sociales, sino con su concurso material y efectivo. No obstante me parece que lo mejor es que vosotros mismos juzguéis este texto y por eso aquí os lo traigo. Sé que casi ninguno lo va a leer entero, pero os recomiendo a todos que al menos le echéis un vistazo.
De todas formas la mejor síntesis de ese escrito es la que el propio fiscal realizó al inicio de su informe el día 19 de febrero cuando dijo que ETA es una organización terrorista, y que una organización terrorista no es lo mismo que un grupo armado, de igual forma que existen meros grupos armados que no son organizaciones terroristas (cualquier banda de delincuentes comunes, por ejemplo). Según afirmó no todos los miembros de la organización terrorista forman parte del grupo armado que ésta integrado en su seno, y de hecho ni siquiera todos los miembros de ese grupo armado (o sea, en este caso de ETA en su sentido más restringido) usan las armas para desempeñar sus funciones. Es bien sabido que la dirección de ETA no usa las armas para ordenar los asesinatos que los comandos perpetran, el aparato político interno de ETA tampoco las emplea para redactar sus ponencias y comunicados, ni muchas veces tampoco las usan los responsables de la logística y de la extorsión, como tampoco lo hacen quienes acuden a las mesas de negociación, ni los comandos de información, etc. Éste es un hecho indiscutible y nadie niega que esas personas sean militantes de un grupo armado, aunque ellos en concreto no usen las armas. Por tanto restringir la consideración de terrorista solo a quien empuña un arma y hace uso de ella es algo absurdo, falaz e inoperante, y si esto es valido para los individuos también lo es para determinadas organizaciones. No son las palabras exactas del fiscal, pero esto es lo que vino a decir al inicio de su informe, un informe que le llevó tres días exponer –19, 20 y 26 de febrero- y en el que no se olvidó de nada. A grandes rasgos estos eran los puntos que incluía:
- Un análisis detallado de la evolución histórica de ETA y sus procesos de “desdoblamiento” y “endoblamiento”, con mención a las resoluciones al respecto de las sucesivas asambleas etarras desde los años sesenta, a la implicación de la banda en diversas actividades empresariales, a su papel en la dinamización del movimiento popular, a su protagonismo en las organizaciones KAS y Ekin, etc.
- Un repaso de todos los delitos que imputa a cada uno de los acusados, pormenorizando en cada caso su grado de responsabilidad y los fundamentos probatorios para realizar tales acusaciones.
- Unas consideraciones legales sobre los delitos de terrorismo tales como integración y colaboración con banda armada o delitos económicos con fines terroristas.
- Una valoración sobre de los elementos de prueba, argumentando sobre los diferentes grados de validez e idoneidad de las declaraciones policiales o judiciales de los detenidos, de las intervenciones de los testigos y peritos, y de las pruebas documentales ya fueran textos en papel, fotografías, archivos informáticos o grabaciones telefónicas.
- Una razonamiento de las penas solicitadas, exponiendo por qué no se pueden incluir determinados agravantes (la consideración de los acusados como “dirigentes”) o atenuantes (los derivados de dilaciones indebidas en el proceso).
Ya digo que esto sólo es un esquema y que necesitó tres días -mañana y tarde- para desarrollarlo, hablando además a toda velocidad (por cierto que la declamación no es el fuerte de este hombre, todo hay que decirlo). Y como también he apuntado no se dejó nada en el tintero, se anticipó a prácticamente todas las alegaciones que las defensas luego habrían de hacer y no pasó por alto cosas tales como la persistente actitud de menosprecio de los acusados ante el tribunal y ante su persona (le estuvieron molestando con murmullos durante toda su intervención lo que obligó a la presidenta a continuas llamadas al orden), el comportamiento de esos mismos acusados cuando comparecieron en la sala en calidad de testigos los jefes de ETA, las tretas dilatorias de las defensas a lo largo de todo el proceso, la permisividad de la sala ante ciertas preguntas de los letrados, etc, etc. Debo reconocer que me sentí muy reconfortado al constatar que todos esos detalles de los que yo he dado cuenta en estas crónicas no pasaban inadvertidos tampoco para el fiscal, y que aunque normalmente cuando él no intervenía parecía absorto frente a su ordenador, en realidad estaba mucho más atento de lo que yo imaginaba y también tomaba nota de todo. De hecho me hizo hasta ilusión que al hablar de la valoración de los elementos de prueba mencionara esa torpe maniobra de intoxicación acerca de las grabaciones telefónicas que el señor Elosua intentó y que os conté en mi última carta. Os parecerá una tontería pero el oír al fiscal reparar en eso mismo que yo había comentado y rebatirlo con argumentos muy similares a los míos, me hizo pensar que no andaba yo muy desencaminado con lo que decía (por cierto que Elosua en ninguna de sus múltiples intervenciones posteriores mencionó el asunto, se ve que algo de sentido del ridículo sí que tiene)
De todas maneras creo que el momento en el que el fiscal Molina terminó de ganarse mi confianza fue cuando explicó por qué en su escrito de conclusiones definitivas había reducido tan sensiblemente las penas solicitadas al inicio del juicio. No negaré que en un primer momento, cuando la misma mañana del 6 de febrero se hizo pública esa petición de penas tan claramente aminorada, me temí lo peor, pero la explicación que luego dio el fiscal resultó completamente satisfactoria, aunque no deja de ser chocante su fundamento jurídico. Me explico: en el caso de Xabier Alegría –me centro en él por ser el más llamativo- la mayoría de los más de cincuenta años de cárcel que en un principio se pedían para él estaban justificados por su responsabilidad en delitos económicos, y esa acusación ya no podía mantenerse por dos razones. La primera es que debido a una reciente reforma legal el límite para considerar delito una determinada infracción económica había ascendido de una cantidad de dinero a otra y los hechos imputados ya no alcanzaban esa cantidad. La otra razón es que los peritos que habían comparecido en el juicio no apoyaban tampoco la imputación de delitos contra la Seguridad Social. Así que el fiscal no tuvo más remedio que retirar esas acusaciones, aunque lo hizo (y cito literalmente) “por imperativo legal, no por ser buenos con el señor Alegría ni por imposiciones de la jerarquía”. ¿Qué es absurdo que a un señor le puedan caer más de cuarenta años por delitos económicos y solo nueve por integración en organización terrorista? A mí desde luego me lo parece, pero qué queréis, es la ley.
También sería bueno mencionar lo ocurrido en el caso de José Ignacio Uruñuela. Este señor, en principio acusado en la pieza de la Fundación Zumalabe, ha sido el único imputado al que el fiscal le ha retirado los cargos por que según reza en la página 149 de las conclusiones “no consta que actuara a favor de su desarrollo (del proyecto de desobediencia) ni que tuviera participación activa en su puesta en funcionamiento”. Sinceramente yo no tengo suficiente información para saber si este señor es más o menos inocente, o más o menos culpable, que otros sobre los que pesan parecidas acusaciones, pero estoy seguro de que si el fiscal retira los cargos en este caso y no en los demás es porque está convencido de que debe ser así. Personalmente el hecho de que el señor Uruñuela sea uno de los dos acusados que no ha contado con el apoyo del equipo jurídico habitual de Batasuna me parece, en este sentido, bastante significativo. Sé que eso jurídicamente es irrelevante, pero el que lo que uno subjetivamente cree percibir cuadre con lo que la justicia intenta establecer no me parece un mal síntoma. De todas formas mi opinión sobre quienes en el País Vasco hablan de derechos civiles y de rebeliones pacíficas mientras caminan de la mano de personas y grupos que todos sabemos vinculados al terrorismo no es muy positiva, pero una cosa es la responsabilidad moral y otra la penal.
En cualquier caso esta reducción en las penas solicitadas no debe confundirnos. Lo importante aquí no es que este o aquel acusado pasen nosecuantos años en la cárcel (en cualquier caso van a ser pocos, no hace falta ni decirlo), lo importante es que se demuestre que ETA no es un mero grupo armado, sino una organización terrorista, y el fiscal en ese punto ha sido absolutamente claro e inflexible, como también lo fue este mismo fiscal en el juicio contra Jarrai y al final el Tribunal Supremo le dio la razón. Lo consiga o no en este caso creo que Enrique Molina se merece un homenaje y yo se lo voy a hacer con algo más que con su foto al inicio de esta crónica.
En este año y medio que ha durado el juicio Enrique Molina y yo no hemos cruzado una sola palabra, todo lo más un saludo con la cabeza al cruzarnos por los pasillos o al coincidir en la barra de alguna cafetería próxima. En no pocas ocasiones personas con las que yo estaba sí han hablado con él, pero siempre me he alejado para dejarles tranquilos así que no tengo ni idea de cómo se comporta este hombre fuera de una sala de justicia. Eso sí, de cómo es dentro de ella, después de todos estos meses, creo que puedo decir algo. Si lo comparo con otros fiscales que he visto actuar en otros juicios –alguno para olvidar, como el fiscal del reciente juicio contra Otegi- o con los diversos abogados de las acusaciones populares que también he conocido –con una excepción que no viene al caso mencionar- Enrique Molina es de lejos el que más confianza me inspira. En primer lugar porque me parece que es un hombre que tiene las ideas claras, que verdaderamente actúa buscando la verdad y la justicia, y que cree en lo que hace. Ejemplos de lo contrario he visto unos cuantos, tanto de algunas acusaciones que no se sabe muy bien dónde quieren llegar y se mueven un poco a ciegas, como de otras que no parecen creerse del todo lo que están diciendo o en algún caso extremo que dicen lo contrario de lo que piensan. Sin embargo con Molina siempre he tenido la sensación de que él tenía un conocimiento profundo de todo el entramado que rodea a ETA, una idea clara y fundada de cómo y por qué se debe perseguir judicialmente al conjunto de la organización terrorista, y que ése era el único mapa en el que confiaba y con el que se guiaba para no perder el rumbo en su trayecto hacia un destino que él considera vital alcanzar.
Unido a ello está el hecho de que es un profesional riguroso y muy trabajador, algo que tampoco diría yo que es la norma entre sus colegas y asimilados. Mientras estaba en la sala sin intervenir -o sea la inmensa mayoría del tiempo- siempre parecía ocupado trabajando en su ordenador como ya he dicho, y creo que no le he visto nunca en actitud de dejar pasar el rato ociosamente, ni tampoco prestando demasiada atención a lo que hacían las defensas cuando era evidente que lo que estaban haciendo era simplemente marear la perdiz. A esto he de añadir que siempre ha dado muestras de poseer una serenidad envidiable, nunca se ha dirigido con agresividad a nadie aunque tampoco se ha dejado avasallar por nadie, y sus maneras con todos –acusados, testigos, defensas- han sido siempre intachables. Sobre esto último hay quien prefiere que las acusaciones -públicas o privadas- muestren un cierto nivel de hostilidad en los interrogatorios, que dejen clara su indignación frente a determinados individuos, en definitiva que dramaticen un poco sus intervenciones. Yo desde luego no, y por muchísimas razones prefiero a alguien como Molina que puede tratar a un acusado con modales cuasi versallescos y luego razonar cartesianamente porque esa persona debe pasarse nueve años en la cárcel. Y por cierto que a algunos de los que de cara a la galería cargan de énfasis retórico sus intervenciones les he visto luego fuera, e incluso dentro de la sala, haciéndose los simpáticos con los abogados batasunos.
Todo esto que acabo de decir es una apreciación puramente subjetiva del personaje y desde luego -no voy a negarlo- es algo que influye en mi opinión de que lo que dice en su escrito de conclusiones lo dice porque realmente lo cree y porque tiene base jurídica para decirlo. Si a esto le añado mi propia experiencia como espectador en este juicio y desde luego la coherencia interna del texto, el resultado es que cojo el escrito de conclusiones, lo miro y digo: “¡Coño, los Fusilamientos de la Moncloa!” Porque puede faltar alguna pieza en el puzzle, y hasta podría -¿por qué no?- sobrar alguna, pero la imagen general es muy reconocible y muy, muy convincente.
Por todo ello, por todo el trabajo solitario que este hombre ha hecho en tan difíciles circunstancias, creo que Enrique Molina merece un homenaje de la sociedad a la que defiende, o al menos el reconocimiento de sus colegas y superiores. Desgraciadamente no creo que obtenga ni una cosa ni la otra. En su defecto aquí va mi agradecimiento.
Cinéma vérité: Según la portavoz del Gobierno Vasco Miren Azkarate -la misma que dijo que a los jueces el caso Ibarretxe no les iba a salir gratis-, los miembros del Foro de Ermua y de Dignidad y Justicia que acudieron ayer a los juzgados de Bilbao cometieron un “delito de contramanifestación” ya que "está claro que no se había pedido ninguna autorización", y además se dedicaron a “provocar e insultar” a “las personas que cívicamente se concentraban frente al Palacio de Justicia” (...)
¿Siete personas –dos de las cuales son abogados- acudiendo a una sala de justicia es una manifestación? ¿Piden alguna vez permiso para manifestarse los batasunos cuando acuden hasta con autobuses a la Audiencia Nacional? ¿Aceptamos recibir una patada en salva sea la parte como provocación?
Por su parte el cronista del Deia narra lo sucedido a su manera y empieza así:
De tanto ir el cántaro a la fuente... Los incidentes protagonizados por miembros del Foro Ermua y Dignidad y Justicia el pasado 31 de enero en la primera comparecencia del lehendakari ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) se multiplicaron ayer por mil, desembocando en lo que el dirigente de la primera asociación, Iñaki Ezkerra, definió como «la patada en los huevos más filmada en la historia del deporte político», en referencia a la supuesta agresión sufrida por su compañero Antonio Aguirre.
Podéis leer el resto aquí si queréis, allá vosotros.
La verdad es que el País Vasco se parece cada vez más a la Alemania de los años treinta. Suerte que nosotros tenemos Youtube.
The fewer men, the greater share of honour, leí ayer. Hoy añado: ...and I´m proud to know them all.
El origen de la tragedia: Antes de que termine mi crónica sobre el final del 18/98 creo que es conveniente que traiga aquí algo que en mi opinión –y en la de bastantes otros- ayuda a explicar lo que ha sucedido en la política española en los últimos años. Se trata de un viejo artículo de periódico cuya influencia, que pronto se hizo notar, aún perdura. He añadido la réplica que ese artículo mereció porque ambos textos, hoy más que nunca, es bueno tenerlos presentes (...)
Os pongo en situación:
Primavera de 2001. Durante la campaña electoral previa a las elecciones al Parlamento Vasco el candidato del Partido Socialista de Euskadi, Nicolás Redondo Terreros, y el del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, han lanzado a la ciudadanía el mensaje de que si consiguen los escaños suficientes gobernaran juntos en la Comunidad Autónoma Vasca, desalojando del poder al Partido Nacionalista que lleva ocupándolo más de dos décadas. El momento culminante de esa campaña tiene lugar en el Kursaal de San Sebastián y consiste en un acto conjunto de los constitucionalistas en el que participan Redondo Terreros y Mayor Oreja junto al filósofo Fernando Savater y a otros intelectuales.
El 13 de mayo se celebran los comicios y por muy pocos votos los constitucionalistas no alcanzan su objetivo. Ha sido una derrota por la mínima, sin duda decepcionante para quienes deseaban un cambio en el País Vasco, pero ese primer intento de entendimiento entre el PP y el PSOE para hacer frente al problema del terrorismo y del nacionalismo podría marcar la senda para un futuro de colaboración entre ambos partidos.
Sin embargo, sólo cinco días después de esas elecciones, Juan Luis Cebrián publica en El País un artículo que sin duda inspiraría la política del futuro presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
"El discurso del método" Por Juan Luis Cebrián
El País, 18 de mayo de 2001
Una de las muchas cosas admirables de la democracia -un hombre, un voto- es que sirve para demostrarnos, por un lado, que la política no es una ciencia, aunque se estudie como tal, y por el otro, que la propia democracia, el gobierno del pueblo, significa lo contrario a la aristocracia, es decir, el gobierno de los mejores, o de los que tal se creen, por cuna o inteligencia. El ejercicio reciente del voto en el País Vasco ha deshecho, así, algunos mitos y enfatizado no pocos errores. Un importante embeleco destruido por las urnas es la suposición de que profesores de sociología y columnistas de periódicos pueden emplearse, sin esfuerzo ni demora, como estrategas políticos, pues, además de analizar lo que acontece, serían capaces de predecirlo o de condicionarlo con sus juicios. Algunos los han expresado con tanta rotundidad, cuando anunciaban un cambio histórico en Euskadi de manos de la alternancia, y ha sido tan evidente la ofuscación con que confundieron deseos y realidades, que hoy prefieren no apearse del machito, afirmando que, antes o después, triunfarán sus tesis, pues sólo han errado en el tiempo. Actitud ésta que recuerda muy mucho aquella famosa frase de Alfonso Guerra, cuando determinó, a raíz de una derrota electoral del PSOE, que el pueblo español se había equivocado. Equivocado o no, el pueblo vasco ha puesto de relieve que, efectivamente, se ha producido un cambio profundo en la dialéctica política de Euskadi, pero de signo contrario al que pretendían los agitadores al servicio de Mayor Oreja, y ahora se abre una nueva etapa que demuestra el fracaso de la estrategia de la confrontación, desarrollada por Aznar y compañía.
Tantas veces he escrito y me he pronunciado contra los nacionalismos que nunca pude suponer me sentiría, en cierta medida, aliviado por un triunfo tan sonoro como el del PNV en las pasadas elecciones. Y esto, no porque concuerde con sus postulados, que no quiero ver progresar, sino porque, como tantos otros españoles, he contemplado con preocupación la batalla verbal -y no sólo verbal- que desde el nacionalismo español se había entablado contra el nacionalismo vasco, alimentando un espíritu casi de cruzada. Lo menos que puede decirse del resultado de las elecciones es que no es casual, sino fruto de una política, a todas luces errónea, diseñada e instrumentada directamente desde Moncloa y que contó no sólo con el beneplácito, sino con el aplauso ancilar del candidato socialista. Tan buen tino ha tenido éste que ha logrado perder para su partido un escaño, al tiempo que ha desdibujado su papel como eventual componedor del conflicto. Esa estrategia que hemos visto naufragar se inscribía en la configuración de un auténtico frente político que ha utilizado partidariamente a las víctimas del terrorismo -incluso a aquellas que, evidentemente, no endosaban para nada sus análisis- y en la satanización del PNV y sus principales dirigentes, a los que se ha llegado a acusar de cómplices de la escalada sangrienta de ETA. Muchos de los intelectuales, valiosos y honestos, arrastrados por la marea de esta campaña hacia las posiciones de Aznar, lo han hecho movidos por sólidas razones morales, preocupados por la discriminación que en la Universidad y otros sectores cívicos de Euskadi se produce contra los no nacionalistas, y por el clima de terror e inseguridad ciudadana creados por ETA y la kale borroka. La amenaza terrorista no se cierne sólo sobre ellos, sino sobre toda España, pero experimentan una sensación de desamparo y aislamiento social que no ha lugar en el resto de la Península. Sus sufrimientos demandan no únicamente solidaridad sino, más que nada, soluciones. Pero su razón moral no avala ni justifica su equivocación política, que comenzó por forzar, mediante todos los medios imaginables a su alcance, unas elecciones que los peneuvistas no querían. Aunque algunos busquen consuelo en el derrumbamiento de Euskal Herritarrok, el corolario de los votos ha sido bien opuesto al efecto buscado: más poder para los nacionalistas vascos, a los que prometían desalojar, y derrota de los partidos que, de manera abusiva, se habían presentado a los comicios como defensores exclusivos de la democracia, el Estatuto y la Constitución, para desgracia de muchos entusiastas de ésta que no concordaban con sus posiciones.
Semejante apropiación indebida de nuestra Carta Magna por parte del PP, que también ha querido adueñarse para él solo del espíritu de la Transición y hasta de la invención de la lengua castellana, nos habla muy mucho del verdadero talante de sus líderes. Acostumbrados al todo vale en la persecución del poder, no paran en barras, y terminaron por convertirse en el asombro de Occidente cuando declararon, con reiterada solemnidad, que PNV y ETA eran la misma cosa porque perseguían los mismos fines, cuando el más elemental manual de la democracia obliga a distinguir entre objetivos y medios. Según los arúspices de la segunda Transición, ensimismados en el recreamiento, a su modo, de las guerras entre carlistas y liberales, esa especie de alianza objetiva entre Arzalluz y los etarras respecto a las metas justificaba dejar fuera de la circulación democrática a los nacionalistas. Del dicho al hecho, el habitante de la Moncloa aplicó hasta el límite la política de acoso y derribo, que tan buenos resultados le diera con el PSOE, propiciando la expulsión del PNV de cualquier foro de diálogo, fueran la Internacional Democristiana o los despachos de sus líderes con el lehendakari, y practicando una especie de política de tierra quemada que ha dejado como un erial el campo que entre todos es preciso, ahora, cultivar. Sin embargo, es difícil admitir que la coincidencia en los fines de PNV y ETA -la independencia de Euskadi- permita por sí sola criminalizar al primero, entre otras cosas porque éste aboga por el separatismo desde prácticamente su fundación, hace más de cien años, y sus famosas dos almas -la autonomista y la soberanista- se resuelven en un solo impulso a la hora del voto. Pero, sobre todo, porque es en los métodos, y no en los fines, en lo que se distingue a un demócrata de otro que no lo es. Diferenciar entre métodos y fines pertenece al ideario básico de las democracias burguesas, por algo llamadas formales; cualquier olvido de tan simple regla esconde siempre una frustración autoritaria. Por lo demás, sería ridículo desconocer que las tendencias al separatismo de amplios sectores de la ciudadanía vasca constituyen un serio problema para toda la población, nacionalista o no, y es inadmisible sugerir que los españoles no vascos apenas tenemos nada que decir sobre eso. Pero hemos convivido con esta cuestión durante décadas, y es probable que lo sigamos haciendo antes de que la situación se decante por una solución no ambigua. Respecto al conflicto de fondo, probablemente lo mejor a que podemos aspirar unos y otros, en el corto plazo, es a ir tirando, clarificando, comprendiendo, conviviendo en medio de un panorama endiabladamente complejo, con lo que el famoso doble lenguaje peneuvista, del que a veces nos hemos quejado, quizá acabe convirtiéndose paradójicamente en una especie de bendición celestial. El fortalecimiento de las instituciones democráticas en Euskadi requiere flexibilidad en el diálogo, y rechaza cualquier numantinismo en los principios. Entretanto, el principal problema de la política española sigue siendo la delincuencia política de ETA y la destrucción del orden público por la kale borroka. Resolver ambas cosas compete, desde luego, al Gobierno de Vitoria pero también, y sobre todo, al de Madrid, por lo que parece urgente un cambio severo en la política antiterrorista inspirada por el PP, hábil en encabezar las lamentaciones de los que sufren y en divulgar culpas ajenas, pero menos en la prevención de los hechos y en la localización y detención de comandos. La instrumentación del caso GAL, y el de los fondos reservados, en su asalto al poder ha tenido indudables consecuencias en lo que se refiere al grado de eficacia de las diversas policías. Es urgente que los respectivos Gobiernos y los partidos políticos democráticos que los apoyan, entre los que todavía el PNV goza de mayor tradición y mejor pedigrí que los populares, lleguen a acuerdos concretos que permitan una más vigorosa actuación de jueces y fiscales, de las fuerzas de orden público y de los servicios de investigación. Al fin y al cabo, tras las elecciones del día 13, cualquiera sabe ya que la violencia política perjudica enormemente los sueños soberanistas del PNV, tanto como los benefició la tregua. El terrorismo es hoy una amenaza para todos los españoles sin distinción, al margen las ideologías de cada cual, y la primera asignatura de quienes nos gobiernan consiste en acabar con él. Para ello, es esencial recuperar la unidad entre los demócratas, cuya fractura en el pasado reciente constituyó un verdadero triunfo de ETA.
No es nada fácil la tarea que se avecina, ni la ha dejado cómoda el cúmulo de despropósitos, mentiras, acusaciones, insultos y arrogancias que, desde todo ámbito, se han vertido durante los días de la campaña. La ocasión merece un derroche de paciencia, de serenidad y de altura de miras, cualidades que no abundan hoy en la gobernación del Estado. De todas formas, Ibarretxe cuenta para emprenderla con un apoyo social impresionante, casi sin precedentes, en la Comunidad Autónoma vasca. Esperemos que administre su rotundo triunfo con mayor templanza que la mostrada por José María Aznar en sus iniciales reacciones después de la derrota. Pues, como dice Montaigne -en frase recordada, días pasados, por Carlos Fuentes- uno puede estar sentado todo lo alto que quiera o pueda imaginarse, pero nadie ha de sentarse nunca por encima de su propio culo.
Una semana más tarde el mismo periódico publica la réplica de Fernando Savater.
“Viva el perder” Por Fernando Savater
El País 25 de mayo de 2001
No me refiero, claro está, al Alavés. Creo que hay otros subcampeones que también merecen elogio por el modo en que llegaron a serlo y, sin embargo, sólo han recibido pésames o reproches. De modo que vamos a hablar por fin de los resultados de las elecciones vascas del 13 de mayo.
Ahora nos dicen, incluso los que más callaron cuando hablar aún comportaba riesgo de equivocarse o comprometerse, que ya estábamos advertidos. ¿De qué nos advirtieron? De que la forma más segura de no perder es renunciar de antemano a ganar. 'Si no os hubierais hecho tantas ilusiones'... Claro, no cabe duda: el que se resigna a llegar segundo cuando sólo corren dos, nunca tiene sensación de haber quedado el último. El gran pecado de los partidos constitucionales fue creerse capaces de vencer; su intolerable arrogancia, su prepotencia, consistió en no aceptar por primera vez su papel de comparsas y segundones, intentar efectivamente ser también vascos optimo iure pese a no ser nacionalistas, constituir una alternativa válida a quienes llevan más de dos décadas gobernando un país aterrorizado y ensangrentado..., al menos al 50%. ¡Qué osadía! No pretendían cambiar de gobierno, sino cambiar de régimen. Pero al régimen nacionalista, convertido ya tras dos décadas de información y educación por él controladas en 'lo natural' para el País Vasco, radicalizado progresivamente durante su omnipotencia indiscutida e institucionalmente privilegiada, cimentado en un clientelazgo con pánico a la cesantía, no se le podía desplazar ni corregir tan fácilmente. Como mucho, podían dejar de convencer; que dejasen de vencer ya era otro cantar. Una esperanza excesiva. Como dice la milonga, 'muchas veces la esperanza / son ganas de descansar'. Quienes están ya cansados de luchar por lo obvio, por lo que es obvio para la ciudadanía en otro lugares, estaban -estábamos- demasiado esperanzados. Y no han sido el PSOE ni el PP los derrotados en los comicios vascos, sino la frágil esperanza.
Porque se equivocan o mienten los agoreros a toro pasado que hablan de enorme derrota de los partidos firmantes del pacto antiterrorista. ¿De dónde sacan semejante sandez? Con doscientos votos más en Vizcaya, los constitucionalistas hubieran superado en escaños a la coalición de PNV y EA. Tanto el PP como el PSOE lograron aumentar considerablemente su número de votantes respecto a las anteriores elecciones autonómicas y de nuevo se ha acortado la siempre mínima diferencia entre nacionalistas y no nacionalistas. Si nadie hubiera confiado en la posibilidad de un cambio de régimen, ahora podríamos estar celebrando lo obtenido el 13 de mayo a pesar de todos los pesares. ¿O es que ya nadie se acuerda del contexto en que se ha realizado la campaña electoral y la misma votación? ¿Acaso cree de veras alguien que es lo mismo poder ir libremente casa por casa -y funcionario por funcionario, como ha hecho el PNV- que arriesgarse a la pena de muerte por sólo requerir, acorazado entre fuerzas de seguridad, el voto de los amedrentados insumisos? ¿Qué les ocurrió cuando fueron a votar a los candidatos constitucionales, al presidente del Foro de Ermua o quizá a otros menos notorios? Pocos días antes de las elecciones, un catedrático de sociología experto en tales lides me comentó que si se hubieran aplicado a esos comicios los baremos de calidad democrática que los observadores de la ONU aplican en otras ocasiones, difícilmente éstas hubieran cubierto mínimos. Nos responderán: 'Y si eso ya lo sabíais de antemano, ¿por qué pedir elecciones anticipadas?'.
Respuesta: porque así no podemos seguir y no podíamos pedir otra cosa. ¿Acaso íbamos a pedir la guerra civil, como nos reprochaba el propio Ibarretxe?
A algunos escritores y profesores que nos comprometimos dentro de organizaciones cívicas en el apoyo a los partidos firmantes del pacto antiterrorista nos han llovido durante toda la campaña las peores descalificaciones desde el campo nacionalista; ahora, en el día después, se nos zurra también desde otras posiciones, digamos que más... resguardadas. Que hagamos moral, pase, porque es pasatiempo inocuo y edificante, pero ¿quién nos manda meternos en política? En este pintoresco país nuestro, o se lamenta el culpable y cómplice silencio político de los intelectuales o se denuncia a los intelectuales culpables y cómplices que no guardan silencio en política. No es fácil dar gusto a quien lo tiene estragado: si te callas es porque te han dado una sinecura, si hablas es para que te den una sinecura. Y, además, metes la pata, porque eso de la política es cosa demasiado seria para tarambanas como nosotros. De modo que lo mejor es dedicarse a empresario o banquero: así lo que se pierde en claridad de ideas se gana en nitidez de intereses. Seguro que después hacemos política con mayor acierto...
Por equivocados que estuviésemos, sin embargo, los ilusos de Basta Ya, logramos algunas cosillas. No olvidemos que hace menos de un año tuvimos que batallar lo indecible -¡y no sólo contra los nacionalistas!- para movilizar a la gente tras una pancarta que hablase de Estatuto y Constitución. Meses después, los dos partidos mayoritarios de nuestro Estado de derecho firmaron el pacto por las libertades y contra el terrorismo, que refrendaba el Estatuto y la Constitución como el punto de partida institucional contra la violencia. Y así se configuró la posibilidad de una alternativa política en el País Vasco, lo suficientemente creíble como para que ochenta mil votos de EH se pasaran al PNV-EA y le diesen la victoria electoral, debilitando seriamente al brazo político de ETA. ¿Fue un error criticar abiertamente al Gobierno nacionalista, denunciar con abundancia de pruebas sus tergiversaciones informativas y educativas, explicar que ETA no recluta a los jóvenes en la estratosfera, sino en una juventud maleada en el culto impune a la violencia fanática, señalar la insuficiente respuesta policial de la Ertzaintza de acuerdo con testimonios de miembros sindicales de esa policía autónoma, protestar por el secuestro del euskera para fines partidistas próximos a los violentos, documentar el clima totalitario de coacción reinante en muchísimas localidades y el desamparo de cargos públicos o ciudadanos desafectos al régimen nacionalista que sólo recibían de éste la condolencia tras el tiro en la nuca o el coche bomba, pero nunca la mínima comprensión antes? Pues bendita equivocación, porque gracias a ella ya ciertas cosas nunca podrán volver a ser vistas del mismo modo por ninguna persona honrada, incluyendo a los nacionalistas menos cerriles.
De todas formas, hay que reconocer que el nacionalismo tiene bastante suerte. Si se le hacen reproches, por fundados que estén, de inmediato forman parte de una 'cruzada antinacionalista'. Quien denuncia sus abusos no puede ser más que un nostálgico de Ramiro de Maeztu y Queipo de Llano, que cobra de fondos reservados por agitar a favor de Mayor Oreja. La izquierda, esa izquierda arterioesclerótica que ve la falta de sentido de Estado en el ojo ajeno pero no el sectarismo revanchista en el propio, denuncia enseguida el afán uniformador y el atentado contra la diversidad. Habría que recordarles a esos atontados que ciertas 'uniformidades' son logros del progresismo democrático -como la seguridad social o la educación general-, mientras que muchas 'diversidades' no hacen sino enmascarar el privilegio y la discriminación. No me extraña que los nacionalistas vascos, caiga quien caiga y cuantos caigan, sigan votando nacionalista porque nada pierden con ello y temen perder algo cambiando el paso. Es mejor seguir como hasta ahora: lo nuestro es nuestro y lo demás a medias. Mayor madurez no puede darse sin riesgo de putrefacción. Y ETA, que también es muy madura, ha entendido perfectamente el mensaje: hay que seguir arreando, porque los vascos nacionalistas están contra la violencia, pero mucho más contra los que pretenden deslegitimar del todo a los violentos y combatirles sin más contemplaciones que las propias de la legalidad. Tras la bomba a Gorka Landaburu y otro par de intentos fallidos vino ayer mismo el asesinato a tiros del director financiero de El Diario Vasco: ¡y decían que si Mayor Oreja ganaba las elecciones ETA se sentiría más legitimada para proseguir con la violencia! Ahora sí que se sienten llamados a matar a mansalva, porque ya vislumbran que se acerca la mesa definitiva, que no será la de Ajuria Enea, ni siquiera la de Lizarra, sino una mesa petitoria...
Sentirse animado o desanimado ahora es ya cuestión de carácter. Comprendo muy bien a los que, ante el olor y el color de lo que han sacado a flote estas elecciones, sienten la tentación de tirar de la cadena y marcharse dignamente. Pero yo prefiero acordarme de aquel ácrata, 'tipógrafo que fue de La Moderna' en el bello poema de Félix de Azúa, que gritó ante el pelotón de fusilamiento: '¡Viva el perder!'. Y permanezco junto a los que siguen jugando, aun sabiendo que hay tantas cartas marcadas. A los acomodaticios, a los resignados, a los amonestadores que todo lo adivinaron antes que nadie pero procuraron decirlo después, a quienes nos preguntan: '¿Habéis aprendido la lección? ¿Os arrepentís?...', les responderemos la palabra sagrada con la que empieza la libertad: '¡No! Claro que no'.
Y ya puestos a recordar, ahora que el ministro de justicia dice que ellos durante la dictadura lucharon contra los padres y ahora luchan ahora contra los hijos, ahora que el presidente de Prisa afirma que la derecha organiza manifestaciones que son “franquismo puro y duro” y que su diario ha sido "enemigo de todos los poderes económicos", ahora conviene releer algunas biografías:
(Son extractos de la Wikipedia y no he alterado ni un punto, ni una coma, ni una errata)
Juan Luis Cebrián (Madrid, 1944) es un periodista y escritor español. Académico de número de la Real Academia Española desde 1997. Fue el primer director del diario español El País, cargo que abandonó para ocupar el de consejero delegado de su grupo editor. Su padre, Vicente Cebrián, fue director del diario Arriba, organo de comunicación de la Falange.
En 1963, se graduó en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid y participó en la fundación de la revista Cuadernos para el Diálogo. Con 19 años entró a trabajar como redactor jefe en Pueblo, el diario vespertino del Movimiento, que dirigía Emilio Romero. Tras ocupar el cargo de subdirector en Pueblo, pasó a Informaciones, dirigido por Jesús de la Serna. Fue jefe de los servicios informativos de RTVE en los últimos tiempos de la dictadura de Franco.
En 1976 fue designado director de El País, cargo que ocupó hasta noviembre de 1988. En ese periodo, El País se convirtió en el diario más vendido de España. Desde que abandonó la dirección del periódico, es consejero delegado del Grupo Prisa. Tambien es vicepresidente de la Sociedad Española de Radiodifusión, Cadena SER, y vicepresidente de Sogecable.
Jesús de Polanco Huérfano desde niño, se costeó los estudios vendiendo libros a domicilio. Militó en el Frente de Juventudes organización de adscripción voluntaria de la dictadura franquista, donde permaneció hasta pasados los treinta años, según cuenta en sus memorias el abogado de Banesto Rafael Pérez Escolar.
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense en 1953, comenzó su trayectoria profesional en tareas editoriales y de comercialización de libros. En 1958 fundó la Editorial Santillana.
Con la reforma educativa del ministro Villar Palasí, concretada en la Ley General de Educación de 1970, Santillana fue la única editorial que tuvo listos con arreglo a la nueva ley los libros de textos el curso escolar 1970/1971 con gran éxito.
Crea en 1972 el grupo Timón y un año después se incorpora al grupo fundador del diario "El País" desde donde llegará a ejercer de Consejero Delegado y Presidente. En 1976 se empieza a publicar "El País" que durante los primeros años, se convierte en el periódico más importante de ideología socialdemócrata, frente al periódico conservador ABC antes líder y a pesar de periódicos con una ideología más definida como Diario 16. Unos años después, en 1979 inicia la Fundación Santillana, para la promoción y estudio de nuevas técnicas educativas y de comunicación, así como la protección y difusión de la cultura.
En 1984 crea la sociedad (o holding) Promotora de Informaciones Sociedad Anónima (PRISA). En 1985 constituye la Sociedad Española de Radiodifusión (SER), dentro del grupo Unión Radio, que preside desde 1993. Tras ello, continuó expandiendo sus negocios editoriales y multimedia a Hispanoamérica o Europa.
Es miembro de la Academia Europea de las Artes y de las Ciencias y del Patronato de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. También co-preside el Patronato de la Fundación Escuela de Periodismo.
Ha estado casado en dos ocasiones. Isabel Moreno Puncel fue su primera mujer y madre de sus cuatro hijos, de la que separó en 1989 después de 32 años de matrimonio. En el 2003 ponía fin a 19 años de convivencia y 11 de relación matrimonial con Mariluz Barreiros. Polanco y Mariluz Barreiros se habían casado el 31 de marzo de 1992.
Fernando Savater Novelista, traductor y autor dramático, destaca en el campo del ensayo y el artículo periodístico. Hijo de un notario de San Sebastián, fue desde niño un voraz lector, sobre todo de literatura popular e historietas, gusto que nunca perdió y al que dedicó frecuentemente ensayos. Sintió también afición por el teatro y estuvo en algunos grupos de aficionados. Estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, adonde su familia se trasladó desde San Sebastián; en ese periodo empezaron a fallecer sus parientes cercanos. Trabajó como profesor ayudante en la facultad de Ciencias Políticas y en la facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue apartado de la docencia en 1971 por razones políticas, y también fue profesor de ética y sociología de la UNED. Fue catedrático de Ética en la Universidad del País Vasco durante más de una década. Actualmente es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador habitual del periódico El País desde sus fundación, es codirector junto a Javier Pradera de la revista Claves para la Razón Práctica.
Ha formado parte de varias agrupaciones comprometidas con la paz y en contra del terrorismo en el País Vasco, como el Movimiento por la Paz y la no violencia, Gesto por la Paz, el Foro de Ermua, y actualmente de ¡Basta Ya!, asociación que recibió del Parlamento Europeo el Premio Sajarov a la defensa de los derechos humanos.
Su obra, compuesta por más de 45 libros e innumerables artículos periodísticos, ha sido traducida al inglés, francés, sueco, italiano, portugués, alemán, japonés y danés. Obtuvo el premio nacional de ensayo en 1982, el X premio Anagrama de ensayo, el premio de ensayo "Mundo" y fue finalista del premio Planeta con su novela epistolar El jardín de las dudas, sobre uno de sus autores preferidos, Voltaire. De pensamiento en sus primeros principios afín al de Friedrich Nietzsche (Panfleto contra el todo), se le debe por otra parte la traducción y divulgación en el mundo hispánico de la obra de uno de los pensadores más notables del nihilismo contemporáneo, Émile Michel Cioran.
Otras voces (8): Debido a mi enciclopédica ignorancia en temas judiciales –nunca suficientemente confesada- os dije hace casi un mes que el 18/98 estaba a punto de acabar porque el fiscal ya había leído su escrito de conclusiones definitivas y las defensas estaban a punto de hacerlo. Craso error: a esa fase de lectura de las conclusiones por cada parte le sigue otra de informe sobre las mismas también por ambas partes. En un juicio de proporciones normales ambas fases prácticamente se confunden para el observador no especializado, de ahí mi error de no distinguir una cosa de otra (...)
Ya os contaré con detalle el asunto, pero mientras el 18/98 termina –y parece que lo hará por fin esta semana- os traigo un texto que apareció el pasado día 5 en el blog de Rosa Díez y que no merece caer en el olvido. Su autor responde al sobrenombre de Kepa Sada, y aunque nunca le he visto y ni siquiera sé su verdadero nombre, llevo mucho tiempo leyendo los mensajes que deja en blogs y foros diversos y puedo afirmar que es un miembro de Basta Ya, que tiene un envidiable sentido del humor, que es todo un caballero y que su paciencia es casi infinita.
En su mensaje Kepa nos hace la crónica de una concentración que tuvo lugar en San Sebastián tras la muerte de un ciudadano de 79 años que falleció ese mismo día, dos meses después de inhalar el humo provocado por un acto de violencia callejera en su casa de Arrasate que agravó los problemas cardiorrespiratorios que sufría.
Como veréis dar la cara en el País Vasco se paga de muchas formas, a veces incluso con dinero.
162] Kepa Sada | 05.03.07 10:13 pm CRONIQUILLA DEL DÍA
Ambrosio Fernández Prieto, nueva víctima del terrorismo etarra, fallecido hoy.
Por la cosa de la costumbre, algunos hemos hecho acto de presencia en la Plaza de Guipúzcoa de San Sebastián, lugar habitual para las concentraciones silenciosas tras una muerte de ese tipo.
¡Sorpresa! ¡Había gente! No tanta como en pretéritos tiempos, pero gente, al fin y al cabo. Unos cuarenta, más o menos (contando escoltas y medios). Un exitazo. A great success, by Jove!
También estaba una dotación de Ertzainas... sí; esa policía autonómica que vela por la seguridad de los vascos.
En el reloj de la Diputación Foral dan las ocho. Se despliega una pancarta. ¡Una pancarta! Un lujo. El lema, "ETA NO".
Algunas caras conocidas. Departimos un ratito con Pilar Ruiz, vemos llegar a María San Gil y... Bueno, rostros muy conocidos. Llevamos muchos años viéndonos en estas circunstancias. Hay vínculos ya creados, que duda cabe... aunque también vemos algunas desvinculaciones que a algunos nos siguen doliendo, pero es el signo de los tiempos.
El caso es que comenzamos con el cuarto de hora de silencio de estos actos, cuando se acerca un ertzaina a uno de los portadores de la pancarta, el concejal del PP, Javier Urbistondo.
Resulta que, como el otro día ante el Ayuntamiento, no tenemos derecho a estar allí ya que no ha sido solicitada la preceptiva autorización con veinticuatro horas de antelación.
Estupor general, recogido por las cámaras de la televisiones.
En ocasiones pretéritas creo recordar que algunos permisos sí que se habían pedido, pero la mayor parte de las veces, no. Ocurría un asesinato de ETA (como el de hoy, que a nadie le quepa duda) y nos concentrábamos, a veces al día siguiente si la noticia nos pillaba tarde, pero otras veces el mismo día, si la mala nueva se producía pronto, como ha sido el caso de hoy.
Como el señor Fernández Prieto no ha tenido el detalle, ayer, de decirnos que se moría hoy, pues no hemos podido ser muy estrictos en el cumplimiento de nuestros deberes.
Naturalmente, el gallinero se ha revuelto un poco. Hasta los más tullidos nos hemos acercado a ver qué se les ofrecía a los miembros de la autoridad competente (militar, por supuesto) y, claro, la pequeña movilización se clavó en una paradójica inmovilidad.
"Es que el lema es una provocación, claro", dijo un chusco de entre los nuestros. Urbistondo ha pedido silencio, con toda la razón, porque el tiempo de concentración no se había cumplido, así que mutismo total, aunque un poco más hosco, todo hay que decirlo.
A punto de cumplirse el plazo, de nuevo vuelve a acercarse el buen policía (algunos de sus compañeros estaban con los verduguillos puestos; no sé, les daremos miedo, o qué), rodeado de cámaras, flashes, focos.
Le ha dicho a Urbistondo, muy severo, que no habíamos hecho ni puto caso omiso a su orden y que iba a abrirnos diligencias. He estado tentado de decirle que preferiríamos limusinas, pero mi Santa, que me ha leído el pensamiento y es mucho más sensata que yo, me ha hecho un gesto amenazador muy disuasorio.El caso es que nos sale la manifa (bueno, la manifilla...) por unos 301 Euros de multa. Una ganga (aunque lo del "pico" del Euro me parece como que va de coña, pero el capítulo de sanciones administrativas no es lo mío). Tuvimos un amago de colecta y de entrega de carnets, pero el amigo Urbis, que dió el suyo, pareció satisfacer a la autoridad.
Terminó el tiempo, surgieron los aplausos de rigor, unos grititos de "¡LIBERTAD!" (plas-plas-plas), yo pregunté en voz alta: "¿Qué se debe?", esquivé la patada de mi Santa y nada, breves comentarios en corrillitos de tres o cuatro, mala leche generalizada y cada mochuelo a su olivo... no sin antes haber recibido de una vieja amiga, otra vez, alguna inconveniencia que nos ha vuelto a secar la boca a algunos pringaos que aún estamos por viejas labores, como siempre, para siempre.
Al volver para casita, rebasamos a un grupo de unos seis o siete ertzainas que estaban haciendo unas risas, lo que autoriza a suponer que se estaban contando chistes.
He sentido un fortísimo impulso de acercarme para decirles, respetuosamente: "Perdonen, agentes... ¿Puedo hacerles una pregunta?" como los servidores públicos ma habrían dado su consentimiento, sin duda alguna, habría continuado: "¿Podrían decirme si lo que les hace tanta gracia somos los que hemos estado ahí tras la pancarta? Es pura curiosidad..."
Esta vez no me ha hecho falta mi Santa, para recapacitar. Resulta que me había dejado la documentación en casa y lo de volver a visitar comisarías, como que he ido perdiendo afición, con los años. Si hace falta ir se va, ¿Eh? Lo que manden los señoritos...
Así que ya veis, amigos. Me río yo de Lutero y de su proclama clavada en la puerta de la iglesia de Wittemberg. Si lo hiciese hoy, en Donostia, le empapelan con su 95 tesis y, a 301 Euros por cada, le saldría, mmmm, ¿A ver...? ¡Jooooder! (Perdón, Blogmaster) ¡¡28.595 Eurípides del ala!! ¡¡Casi cinco kilos de las antiguas pelas!!
La protesta se está poniendo carísima, en el País Vasco. Ya podemos ir pidiendo créditos.
Otra alternativa es pedir a ETA que nos informe con antelación de alguna de sus "ekintzas" mortales, así tendríamos alguna facilidad extra que no nos vendría mal, para los tiempos que corren.
Copipastillas (19): Nos tratan como si fuéramos idiotas, como si además de tener nuestra capacidad de razonar seriamente disminuida tampoco dispusiéramos de una memoria que alcanzara más allá de las últimas cuarenta y ocho horas. Y se equivocan porque aparte de tener nuestras facultades mentales en perfecto estado de revista, también tenemos acceso a las hemerotecas (...)
El otro día el expresidente González dijo con respecto a De Juana que él habría hecho lo mismo que Rodríguez Zapatero. Es posible que él ahora hubiera hecho lo mismo, pero de lo que no cabe duda es de que cuando era presidente del Gobierno y tuvo que enfrentarse a una situación parecida hizo exactamente lo contrario. En el año 90 unos miembros del GRAPO que estaban encarcelados comenzaron una huelga de hambre, y aunque las informaciones que he encontrado al respecto son contradictorias en algún punto, en lo que sí coinciden todas es en que al menos uno de ellos llevó su protesta hasta el final y murió. Tampoco hay controversia acerca de que la firmeza del Gobierno de Felipe González no sólo costó esa vida, sino también la de un médico que colaboró en la alimentación forzosa de los presos y que por ello fue asesinado por sus compañeros en libertad. Por cierto que la persona que aparece en la fotografía es desde luego uno de esos miembros del GRAPO, pero según he leído en varios sitios ese hombre no murió, sino que salió de la cárcel tres años después, una vez cumplida su condena (compárese esta fotografía con la del agonizante De Juana en el Times).
Pero seamos benévolos e interpretemos que el expresidente quería decir que ahora él haría lo mismo que ha hecho Zapatero, aunque en su día hizo lo contrario. Seamos más benévolos aún y aceptemos que González ahora no repetiría algunas otras cosas que en su día hizo cuando tenía la responsabilidad de defender el Estado de Derecho frente a ETA. Lo que no puede verse más que como una tomadura de pelo, por muy benevolentes que seamos, es lo de Rodríguez Ibarra. No hace ni diez días escribí lo siguiente:
"...Pero como digo ésa sólo ha sido la última gota, la penúltima la puso Rodríguez Ibarra ayer en un mitin en el que tras decir que De Juana era un canalla, un cabrón, y que su vida era repugnante y asquerosa, le pidió al ministro de Interior que lo sacara de donde está y lo mandara a otro sitio (a su casa se entiende) para que no se muera, para que viva toda su vida sabiendo que es un criminal..."
Según se recoge en esa información el presidente extremeño intenta explicar esa contradicción –por supuesto solo aparente- diciendo que una vez que el Ejecutivo decidió aplicar la prisión atenuada se plegó a las decisiones del Gobierno como hizo con el Ejecutivo Aznar.
Me lo explique: Cuando le dijo públicamente al ministro de Interior que sacara al asesino de donde estaba y que no le dejara morir ¿estaba tomada ya la decisión de otorgar prisión atenuada y por tanto él ya se había plegado a la misma? Si es así, ¿por qué piensa que el ministro necesitaba que usted le aconsejara que hiciera lo que él ya había decidido hacer? ¿Aceptamos por "plegarse" a la decisión de otros el conminar públicamente a esos otros a tomar una decisión que es contraria a la que nosotros tomaríamos? Alguien debería denunciar al señor Ibarra por dar a entender que los extremeños y en general todos los españoles somos idiotas.
Pero bueno, como yo no lo creo os recomiendo un artículo sobre el asunto De Juana que cualquier persona con una inteligencia media puede leer sin sentir que le están tomando el pelo.
De Juana, caso único
Santiago González
El caso De Juana tiene dos rasgos que lo caracterizan frente a otras excarcelaciones de terroristas presos, que lo hacen único:
1.-Su pase al segundo grado carcelario se produce por una voluntad política del presidente del Gobierno.
2.-El aludido, José Ignacio de Juana Chaos, es el primer terrorista que consigue sus propósitos mediante un chantaje al Estado.
Todo lo demás es charlatanería, o, por usar la definición de Harry G. Frankfurt, 'bullshit', que en inglés quiere decir casi literalmente 'caca de la vaca', expresión que también en castellano es sinónima de parla vacua y sin fundamento.
Sin comentarios: Hoy Rosa Díez publicaba en su blog estas dos fotografías tomadas el pasado viernes y escribía un certero comentario sobre ellas. Yo no tengo nada que añadir, solo diré para quien no lo sepa que las dos mujeres de la primera son la viuda y la madre de Joseba Pagazaurtundúa, militante socialista asesinado por ETA. Los de las segunda son desgraciadamente muchísimo más conocidos. Leer más
Copipastillas (18): Aunque no lo creáis llevo mucho tiempo mordiéndome la lengua para no decir lo que el cuerpo me pide que diga sobre el actual gobierno, el partido que lo sostiene, el grupo Prisa y en general sobre todo el establishment socialista. Pero hay días como el de hoy en el que eso se me hace muy, pero que muy difícil (...)
Creo que la gota que ha colmado el vaso ha sido ese cruce de declaraciones entre Otegi y Zapatero que anuncian el ayuntamiento contra natura –políticamente hablando- al que sin duda vamos a asistir próximamente. Hoy teníamos en todos los periódicos a Otegi por un lado diciendo que quiere seducir, y por el otro a Zapatero poniéndole ojitos pero intentando guardar las apariencias y proclamando que antes de pasar a mayores el batasuno tendrá al menos que invitarle a cenar. Por su parte El País y aledaños, lejos de escandalizarse ante semejante coyunda, se han dedicado a acompañar el romance con música de violines. Como muy acertadamente decía hoy Desencantado en el blog de Santiago González el problema no es lo que dice Otegi en La Vanguardia. El problema es lo que hace en La Retaguardia.
Pero como digo ésa sólo ha sido la última gota, la penúltima la puso Rodríguez Ibarra ayer en un mitin en el que tras decir que De Juana era un canalla, un cabrón, y que su vida era repugnante y asquerosa, le pidió al ministro de Interior que lo sacara de donde está y lo mandara a otro sitio (a su casa se entiende) para que no se muera, para que viva toda su vida sabiendo que es un criminal. El de Ibarra es un estilo diferente al de Zapatero, menos “damisela virtuosa” y más “yo soy un macho y digo tacos, a mí estas cosas no me van y tal”, pero ambos están accediendo a lo mismo. Por otra parte resulta patético ver a este señor mintiendo -quizás mintiéndose a sí mismo- con algo tan absurdo como que si soltamos a De Juana este va a vivir toda su vida sabiendo que es un criminal. De Juana hoy por hoy no cree que él sea un criminal, sino una víctima y un héroe, y como tal van a recibirle sus amigos cuando salga. ¿Cómo va a pensar ahora que es un criminal si nosotros mismos dejamos de tratarle como tal? ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que para ellos (en realidad para cualquiera) todas nuestras palabras carecen del menor valor, de la menor credibilidad, si no las acompañamos de actos, y que al acto supremo en un estado de derecho se le llama justicia?
Vamos con la antepenúltima gota. Podría ser ésta: el viernes, en el parlamento de Vitoria, el portavoz del Partido Socialista defendió que se mantuvieran las ayudas a los familiares de los presos de ETA y dijo que los asesinos también sufren. O quizás esta otra (lo cuenta otra vez con sus propias palabras JBE): La semana pasada se aprobó en el Parlamento Europeo un documento que trataba de la manera de afrontar el terrorismo. En él se mencionaba que las víctimas tenían que ser escuchadas y ser parte en cualquier proceso de derrota del terrorismo. El Grupo Socialista presentó una enmienda para sacar del texto esa alusión y ese papel de las víctimas. Se votó la enmienda y el Grupo Socialista perdió. Afortunadamente y contra el criterio socialista, las víctimas son ya en Europa un eje sobre el que pivota la lucha contra el terrorismo.
Y uno a estas alturas empieza a preguntarse ¿Cuánta gente coherente con sus principios hay en el PSOE, si es que la justicia y la libertad siguen estando entre esos principios? Cuento mentalmente y me salen seis, ocho nombres, no más. Uno de ellos es el concejal Nico Gutiérrez, de quien hoy se ha publicado esta nada ambigua carta. Otro es Rosa Díez, que también hoy en su blog explicaba lo mismo que yo -pero mucho mejor y de manera más documentada- en un artículo que acababa así:
Hemos traspasado la raya roja. Y me pregunto, con todo dolor y llena de incertidumbre, si quienes hasta ahora nos hemos limitado a denunciarlo -algunos pocos en público, muchos en privado- no podemos hace algo más que lo que hacemos para evitar esta degeneración, esta regresión moral y ética que se está produciendo. Me pregunto si no ha llegado ya la hora de que demos un paso adelante.
Yo por mi parte aún espero un milagro de la primavera, es decir, que algún otro socialista de un paso al frente y protagonice una sonada salida del armario. Lo necesitamos todos, y mas que nadie el propio PSOE, que dentro de algún tiempo se agarrará desesperadamente a esos seis u ocho nombres de los que antes hablaba para defender su honor.
Como supongo sabréis por la prensa la vista oral del 18/98 está a punto de acabar, y de hecho es muy posible que la última sesión sea la de este lunes día 19. Probablemente también hayáis oído que el fiscal ya ha leído sus conclusiones y que ha solicitado penas sensiblemente inferiores a las que en un principio pedía. Por eso lo que ahora vengo a contaros –lo sucedido entre mi última crónica y esas conclusiones del fiscal del día 6 de febrero- difícilmente puede calificarse de “última hora”, aunque sí de “exclusiva” porque hasta donde yo sé ningún medio de comunicación ha publicado nada al respecto (...)
En mi carta del 8 de enero os informaba de que en vista de que las defensas habían renunciado a su prueba pericial se iba a dar paso a la fase de prueba documental, y así se hizo el lunes día 15. Desgraciadamente no puede acudir ni ese día ni el siguiente, y es una pena porque tengo entendido que esos días entre otros documentos se dio lectura a las declaraciones (no sé si policiales, judiciales o ambas) de Mikel Egibar, uno de los acusados, y creo que no tenían desperdicio. Pero bueno, otra cosa más que ni vosotros ni yo sabremos de este proceso.
El día 17 sí que asistí al juicio y estuve toda la mañana escuchando al secretario judicial y a un hasta ahora desconocido funcionario que se turnaban para leer un documento tras otro. Para alguien del público como yo -y tal vez también para los acusados-, era difícil saber con exactitud cuáles eran los documentos que leían pues normalmente los identificaban únicamente con las referencias con las que están incluidos en el sumario y claro, a mi eso no me sirve de mucho. De todas formas por el contenido de dichos documentos parecía que todos pertenecían a la pieza relativa a la Fundación Zumalabe, la desobediencia civil y el proyecto “Piztu” del que ya hablé aquí. Fue muy ilustrativo y si pudiera colgaría íntegros esos documentos, pero os tendréis que conformar con unas pocas citas sueltas que recogí con toda la precisión que me fue posible dado que no sé taquigrafía.
En un documento que creo que se llamaba “¿Qué es Piztu?” se hablaba de cosas como “subvertir los moldes del estado”, “ir haciendo país antes de conseguir los objetivos estratégicos”, “crear zonas liberadas”, obligar a las instituciones a “gobernar bajo presión”, “forzar colectivamente la independencia y el socialismo”, “forzar la insumisión” y “crear espíritu ilegal”. Ya digo que yo no soy abogado pero como que me suena que incitar a desobedecer las leyes es delito, pero igual estoy equivocado. Es posible también que alguno piense que vale, que se está llamando a la rebelión contra la ley, pero de una manera pacífica.... ¿y?
Si por ejemplo yo desde este blog hago un pacífico llamamiento a no pagar el impuesto sobre la renta, a no respetar las normas de circulación o a hacer caso omiso de las resoluciones judiciales ¿no estoy incurriendo en ningún delito? ¿Y si en lugar de un particular diciendo tonterías fuera la muy pacífica Fundación Rudolf Hess la que en un documento llamara a subvertir los moldes del estado, ir haciendo país antes de conseguir los objetivos estratégicos, crear zonas liberadas, obligar a las instituciones a gobernar bajo presión, forzar colectivamente la independencia y el nacionalsocialismo, forzar la insumisión y crear espíritu ilegal? ¿Tampoco sería delito?
De todas formas la cándida hipótesis del pacifismo que supuestamente hay detrás de “Piztu” y de la Fundación Zumalabe no sobrevive a la lectura de sus propios documentos. Un poco más adelante en el citado “¿Qué es Piztu?” se habla de la “desobediencia sin descartar otras formas de lucha de masas”. ¿No se estarán refiriendo a la violencia callejera de los chicos de Jarrai, verdad? Y por cierto, algo después vuelve a dejar claro que la estrategia de la izquierda abertzale siempre pasa por estar en misa y repicando, pues a la vez que las masas subvierten los moldes del estado también deben “apoyar las propuestas progresistas que se realicen en las instituciones”
En cualquier caso nos quedaríamos cortos si únicamente relacionáramos la acción supuestamente no violenta del proyecto de desobediencia civil de la Fundación Zumalabe con las muy violentas acciones de Jarrai. En el siguiente documento al que se dio lectura se empezaba hablando de la desobediencia y la insumisión, de acciones que abarcaban “del boicot a la no colaboración”, se proponía “crear moda” con estos asuntos, se decía que “Piztu” incluía “actos ilegales” aunque la mayoría no lo fueran, pero dónde por fin se quitaban la careta y mostraban en nombre de quién estaban hablando era en las siguientes frases: “...si hemos sido capaces de desbordar al estado con la acción guerrillera armada...” o “...tenemos fuerza con la lucha armada...” ¿Alguien tiene alguna duda de a quiénes incluye esa primera persona del plural? Hay que joderse con estos discípulos de Gandhi y Luther King.
Del resto de los documentos que se leyeron relativos a “Piztu” y la fundación Zumalabe (tres más creo recordar), lo más destacable era el grado de evidencia con el que se mostraba el carácter nacionalsocialista del proyecto abertzale para el País Vasco. No quedaba un aspecto de la vida social en el que no dejaran claro cuál debía ser la actitud de un buen vasco (“buen vizcaíno” decía Sabino Arana en textos similares). Desde disfrazarse de olentzero en navidad hasta mandar a los hijos a la ikastola, aunque para ello hubiera que “hablar una a una con cada madre para que sus hijos estudiaran en euskara”. De “lograr que descienda la audiencia de televisión” hasta alcanzar un “pacto nacional sobre los fast food” o “crear un desprestigio social de los hiper”. Todo debe hacerse conforme a las directrices del partido, y para ello convendría tener “en cada calle la figura del portero desobediente, portavoz o pregonero de EH" es decir,Euskal Herritarrok, o sea Batasuna. ¿Alguien recuerda qué nombre recibía en los años treinta la figura del portero que actuaba de portavoz y espía del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes? Maldita memoria, a mí se me ha olvidado...
Hablando de memoria, acabo de recordar que hace meses leí en Gara un artículo titulado “Por los pelos” en el que se cuestionaba la conveniencia de que las mujeres se depilaran las piernas, las axilas o el bigote, aunque creo que oficialmente esa reflexión no estaba encuadrada en el proyecto de desobediencia civil de la Fundación Zumalabe.
El lunes 22 de enero muchos de los documentos que se leyeron hacían relación a la pieza Xaki, esto es, el aparto internacional. Reconozco que de todo el proceso éste fue uno de los días en los que salí más desmoralizado porque era desolador escuchar con sus propias palabras la crónica de los innumerables encuentros que los abertzales han mantenido con gentes de todo el mundo. En sus textos los muchachos de Xaki hacían un repaso de sus contactos con responsables de partidos políticos -cuando no de gobiernos- de Cuba, Venezuela, Méjico, República Dominicana o Argentina. De ésta última mencionaban que un “sector del justicialismo teme enfrentarse a los menemistas por culpa de ellos”, de Cuba hablaban de una semana organizada por Askapena, de Venezuela se referían a unas jornadas o algo así llamadas “Informando sobre la desinformación” con Pepe Rei de estrella invitada... Dios mío, si la gente de esos lugares supiera cómo se las gastan y sobre todo cómo viven los “desheredados de Euskal Herria” se les iban a quitar las ganas de hermanarse con ellos pero rápido.
Pero la cosa no se limitaba a Hispanoamérica, que va, la lista de reuniones y charletas varias que habían mantenido en Europa era interminable. Desgraciadamente eran tantas y tan diversas –periodistas, políticos, grupos varios- que cuando yo estaba tomando nota de lo que se decía acerca de una, el secretario judicial ya estaba leyendo sobre otra y apenas pude dejar constancia en mis apuntes de casi nada.
De todas formas no en todos los encuentros que habían mantenido en Europa habían logrado el resultado apetecido, gracias a Dios. Por ejemplo decían que un grupo de ecologistas europeos (quizás el grupo de ecologistas del parlamento, no estoy seguro) se habían negado a recibirles mientras no condenaran la violencia, y tampoco habían querido saber nada de ellos los de Le Monde Dimplomatique (¡Qué tiempos!) Con otros en cambio tenían más éxito como con un diputado de la Martinica a quien calificaban de “muy agradable” o con el director de Le monde (sin Diplomatique) que se comprometía a un editorial en su periódico si ellos escribían a favor del diálogo (en este trato había mezclado también algo muy oscuro referido a una información para un libro sobre el GAL, Mitterrand y no se qué más, pero no me quedó claro). Mención especial merece un político portugués que al parecer había sido candidato a la alcaldía de Lisboa y cuyo nombre no me dio tiempo a anotar –y bien que lo siento-, del que decían que “tras lo de Blanco –se refieren al secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco- hizo un artículo muy majo defendiendo los derechos de Euskal Herria”.
Sobre si alcanzaron su objetivo de “abrir una fisura en la socialdemocracia” os dejo que lo juzguéis vosotros mismos.
No pude volver a la sala hasta el siguiente lunes, día 29, en el que seguían leyendo documentos, la mayoría cartas de alguien de ETA (creo) a Eneko (presuntamente Joxe Mari Olarra). Quizás os parezca raro ese “creo” entre paréntesis que he escrito, pero ya digo que el secretario solo identificaba los documentos por la referencia al lugar que tienen asignado en el sumario y no daba explicaciones sobre dónde, cómo y a quién se le habían intervenido. En cualquier caso no deja de parecerme significativo el que muchas veces fuera difícil saber si determinado texto lo había escrito un jefe de ETA militar o un miembro de alguno de los organismos que aquí se juzgan, y de hecho buena parte de las veces yo llegaba a una conclusión u otra por el contexto, no por lo que el documento decía en sí. Lo que estaba claro era a quién se dirigían esas cartas, pues todas ellas empezaban por “Hola Eneko”.
En una de ellas se decía que había que pedir dinero a los deportistas vascos, pero que fuera una cosa “simpática y hasta divertida, en plan majo, sin amenazas” y un poco más adelante en esa misma misiva el autor se quejaba de que el AVE y el TGV no sirvieran para “estructurar espacios pequeños, sino sólo para unirnos a grandes capitales” y que por tanto había que “contactar con las asociaciones que han surgido”. En otra hablando del pantano de Itoiz se decía que “había que aprovechar la experiencia de Lurraldea”, que tenían que “utilizar la lucha de masas” y también “el frente institucional”. En algunas había referencias a cuestiones económicas del tipo “tenemos una deuda con vosotros de dos kilos” o “tu decidirás” refiriéndose al fin que el tal Eneko había de dar a un dinero que le envíaban , comentarios sobre temas generales de estrategia tales como “la clave de nuestra victoria es el trabajo silencioso” o “la izquierda abertzale tiene que incorporar todas las formas de lucha”. Por cierto que no faltaban momentos en los que el comunicante pasaba a mayores. En un fragmento en el que se refería a una campaña de atentados en verano utilizaba un símil musical y decía que había que “dar algunos acordes, preparar un buen verano, pero no dar un gran concierto”, en otro proponía “darle una paliza al concejal del PSOE” del pueblo de no se qué preso, y en un tercero se preguntaba “¿Tendremos que ocuparnos de Calleja?” (me supongo que hablaba del periodista José Maria Calleja).
Ese día 29, después de las cartas a Eneko, se leyeron otros documentos, también cartas la mayoría, y en una de ellas (creo que del año 93) se abogaba por “crear una corriente a favor de la paz a escala internacional” No sé quien escribió esto ni a quién se lo decía, pero se me ocurren muchos nombres de gentes que trece años después parecen haber seguido el consejo, y no todos pertenecen a la izquierda abertzale.
El día 5 de febrero volví a la sala y ya habían terminado con la lectura de documentos y se iba a proceder a realizar la audición de las conversaciones telefónicas intervenidas. Como no podía ser menos dos de los pocos abogados defensores presentes, Zigor Reizabal y José María Elosua, intentaron impedir que se realizara dicha audición, pero no tuvieron ningún éxito.
Esto de escuchar conversaciones intervenidas era nuevo para mí, como tantas otras cosas, y he de reconocer que en ocasiones mientras las oía me sentía un poquito incómodo. Me explico: los cortes de audio que se reprodujeron abarcaban una determinada conversación desde que empezaba hasta que acababa, y a veces –pocas, la verdad, y sobre todo cuando eran mujeres las que hablaban- el dialogo se alejaba de los temas relevantes para este caso y pasaba a otros más personales y absolutamente irrelevantes en todos los sentidos. Nada especial, no vayáis a pensar, solo las típicas bromitas que se hacen por teléfono dos amigas que hablan pensando que nadie les escucha, pero lo suficiente para que yo me sintiera molesto en ese papel de cotilla que no me va nada. Supongo que era necesario escuchar las grabaciones íntegras, entre otras cosas para garantizar a los acusados que esas conversaciones no habían sido manipuladas, pero no dejaba de ser raro estar oyendo en una sala llena de gente determinadas cosas dichas en la intimidad y que a nadie importaban. Yo por mi parte juro a quien quiera creerme que desconectaba en cuanto la conversación derivaba por esos derroteros y no volvía a prestar atención hasta que me parecía que se regresaba al tema que me interesa.
Durante ese día 5 y también durante la mañana del 6 se escucharon unas cuantas conversaciones, muchas en realidad. Algunas de ellas recordaban a esa secuencia de “Una terapia peligrosa” en la que el personaje Robert de Niro hablaba con uno de sus lugartenientes mafiosos sospechando que le están oyendo los del FBI y se hacían un lío con el “primer asunto” y el “segundo asunto” Aquí se escucharon cosas como “tengo que darte eso, de lo que estuvimos hablando” “te dejo eso a tu nombre”, “¿recibiste eso?” (aunque en este caso el interlocutor estropea el misterio diciendo “no tengo la cuenta para ingresarlo”) o este fragmento que está muy logrado: “Lo de las mensualidades... por teléfono no te voy a decir... En el sitio de la última vez, lo del 97, lo que hicimos ¿me entiendes?” y al final el otro le responde “No”. Teniendo en cuenta que por ejemplo el individuo que habla en este último caso regenta un teóricamente honrado negocio de bacalao la cosa es un poco extraña, me parece a mí.
De todas formas la mayoría de las grabaciones a lo que se parecían más era a ese otro diálogo que obsesionaba al detective que encarnaba Gene Hackman en "La Conversación". Quiero decir con esto que sin saber quiénes hablaban y cuál era el contexto del dialogo, las palabras que allí se decían parecían no tener la menor importancia, al menos en la mayoría de las grabaciones que yo oí. Pero claro, no es así, porque por ejemplo una conversación anodina entre una persona que habla en nombre de una empresa pesquera y un empleado de una sucursal bancaria puede ser una prueba concluyente en este caso, si esa persona no es uno de los representantes legales de dicha empresa sino un miembro de KAS teóricamente ajeno a ella, pero que por lo que se ve es quien realmente corta el bacalao, nunca mejor dicho. La verdad es que si el caso de esa empresa dedicada al comercio de bacalao - llamada primero Gadusmar y luego Itxas Izarra- estaba poco claro, lo de las conversaciones telefónicas lo han dejado cristalino. En una de ellas Juan Pablo Diéguez, el administrador de la empresa, le dice a uno del banco: “la cuestión económica la lleva Txente o Andoni, yo la comercial” Txente es Vicente Askasibar, responsable de finanzas de KAS, y no es la única conversación en la que se dicen cosas parecidas. A pesar de ello aún hoy sus abogados insisten en que no tiene nada que ver con Gadusmar.
En medio de esas audiciones en las que sobre todo se escuchaba a gente hablar en nombre de organizaciones con las que teóricamente no tenían nada que ver, el ya citado Elosua hizo una protesta que merece la pena mencionarse. El tal Elosua es un tipo que se le nota que está encantado de conocerse a sí mismo –a mi quizás me ocurre lo mismo, pero lo disimulo mucho mejor- e hizo un descubrimiento sobre la marcha que sin duda juzgo de una sagacidad tal que merecía ponerse en conocimiento de la sala. Resulta que en un grabación se escuchaba, antes de que la conversación propiamente dicha empezara, la risa muy reconocible de una de las acusadas que no era quien hacía la llamada. Esto hizo que en la mollera del abogado se hiciera la luz y protestó porque, según él y sólo él había advertido, no era la primera vez que se escuchaban ese tipo de cosas en las grabaciones, y eso parecía indicar que estás habían sido realizadas por otro medio diferente al de la intervención telefónica (¿micrófonos en las habitaciones tal vez?)
Pero hombre de Dios, cualquiera que tenga algo de sentido común, o que haya visto alguna película como la ya citada “La conversación”, sabe que desde el mismo momento en que el auricular del teléfono intervenido se descuelga éste actúa como un micrófono y vía línea telefónica todo lo que recoge les llega a quienes lo tienen intervenido. ¿Por qué cree si no que en todas las conversaciones al principio, aparte de esos ruidos y risas, se escuchaban los tonos del marcado? Pero bueno, él se quedó muy contento con su ocurrencia y a no ser que lea este blog (todo puede ser) seguirá con la ilusión de haber descubierto un nuevo caso de escuchas ilegales.
Bueno, son las tantas de la madrugada, ya estoy muy cansado y esto más o menos es lo que yo he visto en la ya concluida fase de prueba documental. Mi próxima crónica recogerá lo sucedido durante la lectura de las conclusiones del fiscal y de las defensas, y también lo que pase a partir de mañana, que creo que será poco. Con toda seguridad esa será una de las ultimas cartas mías que recibáis hablándoos de este largo proceso. Ánimo, ya queda poco.
Lecturas recomendadas: Acaba de salir a la calle el número 21 de Trama y Fondo, una revista de cultura bastante peculiar entre otras cosas porque lleva 10 años financiándose básicamente con las cuotas de sus asociados y sin ningún tipo de publicidad. El presente número tiene como tema monográfico “El Holocausto” y lo abre un interesantísimo artículo de Jesús González Requena titulado “Caligari, Hitler, Schreber” (...)
Caligari creo que no necesita presentación, diría que Hitler tampoco -aunque con las sucesivas reformas educativas no sé por cuanto tiempo será así-, y Schreber es el nombre de un demente magistrado alemán cuyos delirios fueron estudiados por Freud. Tres personajes muy próximos en el tiempo, no digamos en el espacio, y con muchos más puntos en común de los que a primera vista podría pensarse (y mira que a primera vista las dos imágenes de la portada que os traigo hablan por sí solas).
Delirios paranoides, hipnosis de masas, vanguardias artísticas y mucho más en este artículo, junto con otros cinco más sobre el siempre actual tema del Holocausto por el módico precio de 8 euros. Podéis encontrar toda la información sobre esta revista en la página web de la asociación que la edita.
Os dejo con el editorial de este número 21, que como suele ser habitual en Trama y Fondo no tiene nada que ver con el tema central de los artículos... porque ¿qué tiene que ver el nacionalismo con el Holocausto?
“Corresponde asimismo a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz.”
(Proposición de reforma del Estatuto de Autonomía para Andalucía Aprobado por el Pleno del Parlamento en sesión celebrada el día 2 de mayo de 2006, Boletín oficial del parlamento de Andalucía, Andalucía, 4 de mayo de 2006, núm. 430.)
¿Se imaginan ustedes que los otros europeos sigan nuestra senda? ¿Que se dejen llevar por nuestras aportaciones, tan originales, al multiculturalismo identitario? ¿Adivinan el futuro aspecto de la Europa de las Pueblos?
Los prusianos –no todos los alemanes, pues aquellos, obviamente, no estarán dispuestos a aceptar cerveza para todos– proclamarán su merecida competencia exclusiva en filosofía. Les sobran los motivos. Y los vieneses, por supuesto, en música clásica. Los suizos reclamarán la competencia relojera exclusiva –aunque quizás solo debiera corresponder a los del cantón germano, más exactos que los demás– y los italianos, evidentemente, la ópera y el renacimiento. Aunque es más probable que, siguiendo también en eso nuestro avanzadísimo progresismo, se habrán dividido ya en varias naciones; pero no será mayor problema, al menos por lo que se refiere al renacimiento, pues unas tendrán competencias exclusivas en renacimiento florentino y otras en el veneciano… Más complicado será lo de la ópera, pero el futuro Tribunal Multieuropeo Autentificador de Orígenes Identitarios podrá resolverlo. La falda a cuadros, no hay duda, será competencia exclusiva de la pronto autodeterminada nación escocesa y las gaitas… –¿Dios mío, quién se quedará con la competencia exclusiva en gaitas?
Tenemos tanto que aportar…
Suponemos que esto es lo que piensan la multitud de artistas progresistas de las diversas naciones, realidades e irrealidades nacionales del residual Estado Español. Por eso –y no por motivos más crematísticos– contemplan con toda normalidad que una instancia política –la que sea– quiera proclamar su competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión de cualquier cosa que tenga que ver con ese bien, hasta ahora concebido como patrimonio universal, que es la cultura.
Y por cierto, ya que lo universal está pasado de moda y además es de derechas, ¿no deberíamos cambiar de nombre a nuestras universidades y llamarlas… nacionalidades? Porque claro, dejas a una institución cualquiera que no sea de aquí llamarse universidad, te confías, y luego ¡zas!, cualquier día pretende investigar sobre el flamenco. Y eso sí que no.
Periodismo serio: Se ha escrito mucho sobre la entrevista de The Times a de Juana Chaos y sobre la foto que la acompañaba, destinada también al parecer a convertirse en otro icono de la despiadada represión que sufren los inocentes ciudadanos vascos a manos del cruel Estado Español. Como os supongo bien informados no voy a repetir lo que otros ya han dicho, pero voy a aportar mi granito de arena comentando algo que la mayoría ha pasado por alto (...)
“Shackled and emaciated, Eta killer pleads for peace from his deathbed” rezaba el titular del Times. Se ha traducido (Deia, Eitb, Etc.) por "Atado y escuálido, asesino de ETA defiende la paz desde su lecho de muerte" Es una traducción correcta, pero en mi opinión poco acorde al espíritu del original a juzgar por la imagen que ilustraba la entrevista y del píe de foto que acompañaba la edición impresa: “Iñaki de Juana Chaos, a member of Eta, the Basque separatist group, lies emaciated and shackled and cuold die at any time. He says he only will abandon his protest for unconditional freedom”
Con mis mediocres conocimientos de inglés y con la inapreciable ayuda de un par de diccionarios voy a proponer otra traducción no menos correcta y que a mi juicio está mucho más próxima a como la mayoría de los lectores del Times han interpretado el texto:
“Consumido y con grilletes, asesino de ETA suplica paz desde su lecho de muerte”
¿Es o no es más acorde el espíritu de mi traducción con esta fotografía, que es la publicada en el Times?
Ahora bien, ¿se puede afirmar lo de “shackled”, ya signifique “atado” o “con grilletes”, viendo esta otro foto publicada en Gara? Va a ser que no. Estoy casi seguro de que quien escribió este artículo -un tal Thomas Catan que al parecer realizó la entrevista a distancia mediante un cuestionario-, desconocía la existencia de esta otra foto y simplemente se creyó que el pobre Iñaki estaba permanente y constantemente “shackled”, además de conectado a la sonda y a no se qué aparatos médicos. No digo que el señor Catan mienta conscientemente, digo que no contrastó su información antes de publicarla -que es lo que debería hacer cualquier periodista serio-, y prefirió sacrificar el rigor informativo en aras del efectismo que buscaba el entrevistado.
Por cierto que también estaba poco informado cuando escribió sobre él “Said to have ordered prawns and champagne from his jailers to celebrate the killing of a politician and his wife” “¿Said?”, no my friend, it´s a fact. ¿Sabrá algo este señor de la carta que el pobre Iñaki escribió tras el asesinato del matrimonio Jiménez Becerril? : “Me encanta ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción de Sevilla ha sido perfecta; con ella, ya he comido para todo el mes."
Pero la cosa de las fotos no acaba aquí. Cuando ya creía que el asunto no podía ser más chusco me hablan hoy de otra más publicada en Berria (gracias mil, Bremaneur) que ya es de risa.
De Juana ya no tiene solo un brazo libre para levantar el puño sino que no hay rastro alguno de los shackles. De Juana ya no lies, aunque ahora está más claro que nunca que sí lies, no sé si me explico. Y yo no sé euskera, pero parece que no es peace por lo que él pleads for.
¿Os acordáis de aquella imagen de Pinochet levantándose de la silla de ruedas después de haberse escabullido de la justicia por estar gravemente enfermo? Pues lo mismo, pero esta vez con la ayuda del London Times y de Mister Catan.
Plano y contraplano: Si una imagen vale más que mil palabras un par de imágenes contrapuestas valen mucho más que dos mil, como sabe -o debería saber- cualquier cineasta. El poder dialéctico del plano/contraplano fue teorizado por Eisenstein, aunque bastante tiempo antes algunos colegas suyos menos intelectualizados -como Porter- ya lo habían puesto en práctica de manera intuitiva (..)
La comparecencia judicial del señor Ibarretxe del pasado miércoles nos ha dejado dos instantáneas que bien podrían ser fotogramas de una secuencia digna de analizarse.
Por un lado tenemos el fotograma A que nos muestra a un individuo de espaldas a cámara, vestido con gabardina clara, que con su puño en alto responde a los gritos de una multitud encolerizada que le increpa.
Este individuo es Antonio Aguirre, miembro del Partido Socialista de Euskadi (de ahí lo del puño) y también del Foro de Ermua, y por cierto este señor -de quien hace tiempo colgué un texto en este mismo blog- es una de las personas que leerán el comunicado de la manifestación de esta tarde. Quienes le gritan son ciudadanos anónimos, mujeres de mediana edad en su mayoría, que cualquiera podría identificar como representantes de la bien vestida, peinada y alimentada burguesía vasca. Sin embargo algo les diferencia de los habitualmente pacíficos burgueses de otras sociedades opulentas: el grado de exaltación con el que manifiestan el odio que sienten hacia ese individuo solitario, odio que hace que hasta se les desfigure el rostro como en el caso de las señoras de la derecha de la fotografía, odio que muy probablemente jamás han sentido -y mucho menos demostrado- ante los asesinos con los que conviven. Para esa multitud ese hombredebe representar algo realmente escandaloso -pues como se sabe escandalizarse es lo propio de la burguesía-, y eso les lleva a insultarle desaforadamente, a dirigirle miradas que son una mezcla de lástima y prevención -como hace el policía del centro que parece desatender su labor de controlar a las masas enardecidas para observar a ese individuo tan extraño-, o a reírse ante lo que probablemente se considera una actitud ridícula -como hace esa señora con gafas de la esquina superior izquierda.
Es la imagen de un tumulto a pie de calle -aunque la cámara lo recoge desde cierta altura con un picado- estructurada en una abigarrada composición en torno a la diagonal descendente derecha-izquierda, y cromáticamente dominada por el rojo de los uniformes de la policía en contraste con el color casi blanco de la gabardina del personaje central. Una imagen plásticamente opuesta a la del fotograma B
En esta fotografía, tomada apenas unos minutos después que la anterior, el predominio de líneas horizontales y verticales es casi absoluto, con la excepción de la diagonal de la barandilla que comunica a los personajes fotografiados con ese contracampo desde el que las masas de la anterior imagen les contemplan. Si los personajes de antes se agolpaban a pie de calle, estos nos miran desde una cierta altura, cómodamente instalados en el rellano de una escalera que no se sabe si suben o bajan, y la cámara los recoge con un suave y adecuado contrapicado.
El rojo de las pasiones desatadas de la otra fotografía está completamente ausente y aquí los colores oscuros reinan. Todo es estabilidad, formalidad, serenidad, hasta felicidad como la que muestra el sonrosado rostro del también bien alimentado personaje con gafas. Podría tratarse de los burgomaestres de alguna ciudad centroeuropea, aunque a juzgar por el gesto que hace con las manos el personaje central también podrían ser los líderes espirituales de alguna comunidad religiosa. Los paraguas que relajadamente sostienen en sus manos podrían pasar por los atributos de esa elevada posición que parecen disfrutar, y es seguro que ellos no los van a utilizar como armas pues no hay ninguna violencia, ninguna amenaza, nada escandaloso a su alrededor.
Ellos son los que reciben el reconfortante calor de esa multitud que hace unos instantes estaba incendiada. Afortunadamente no han tenido que presenciar esa escena de violencia callejera porque los provocadores ya han sido expulsados. Y hubiera sido injusto que hubieran tenido que asistir a tan lamentable espectáculo porque ellos son hombres pacíficos. Ellos no han empujado a las masas contra esos elementos discordantes de la sociedad, de hecho ellos ni siquiera han convocado a los ciudadanos que les aclaman pues estos han acudido espontáneamente. En contraste con el escándalo y la violencia anterior ellos son la encarnación del pacífico y honorable pueblo vasco, la viva imagen de su estabilidad institucional. Más aún, ellos son las instituciones.
Al azar de Baltasar: Lo que nos faltaba, ahora resulta que el juez Garzón ha dicho en un auto que cuando Otegi y compañía dan ruedas de prensa y convocan manifestaciones lo hacen en nombre de la “denominada Izquierda Abertzale”, y que criminalizar las acciones de dicho “movimiento” identificándolo con “Batasuna y ETA es una reducción simplista, no ajustada a la realidad y, en todo caso, sin justificación probatoria” (...)
Menos mal que tenemos al señor Garzón que nos ilumina, porque el resto somos unos simples que no nos ajustamos a la realidad. Lo digo porque no sé vosotros, pero yo no conozco ningún medio informativo, columnista, representante político o ciudadano de a pie que no se haya referido a esas ruedas de prensa y manifestaciones sin adjudicárselas a Batasuna. Se ve que estamos poco enterados, aunque lo raro es que otros mejor enterados hacen lo mismo y ni se molestan en guardar las formas para disimular en nombre de quién hablan estos señores.
Batasuna: "Se trata de una manifestación partidista y excluyente"
Batasuna cree que la manifestación convocada para esta tarde en Bilbo (19.30) en defensa del lehendakari...
....Pernando Barrena y Joseba Permach han comparecido hoy ante la prensa para hacer una valoración ante la celebración esta tarde de la manifestación...
...Según Batasuna, el formato de esta manifestación está hecho para que la izquierda abertzale no esté presente en la misma.. Así, han anunciado que Batasuna no acudirá a la movilización que tachan de "partidista" y "excluyente"....
...De esa manera, desde Batasuna han criticado que el PNV "demuestra que superponen los intereses partidistas...
Pero para el señor Garzón, según reza su auto, el hecho de que esos ciudadanos no hablan en nombre de Batasuna “...se comprueba objetivamente por las propias noticias de prensa aportadas en las que la expresión BATASUNA no aparece en ningún momento del acto en forma verbal o impresa, y, solo lo hace en boca del informador correspondiente.”
O sea, que si ni a Otegi ni a sus amiguetes se les escapa la palabra “Batasuna” pueden hacer lo que les de la gana, sabiendo que por supuesto todo el mundo entenderá que hablan y actúan en nombre de Batasuna. Y si hay alguna duda incluso los interpretes autorizados del Gara pueden confirmar que en efecto es Batasuna a quien representan con sus palabras y actos. A los demás sólo nos queda estar muy atentos a ver si les pillamos en un lapsus para poder ir corriendo al juez y chivarnos: “¡Ha dicho pilila... digo Batasuna!”
Menos mal que hay algún juez que tiene las cosas claras y dicta autos con cosas como esta:
HECHOS
PRIMERO.- Con el alcance provisional que conllevan todas las resoluciones dictadas en fase de instrucción, ha quedado acreditado que:
1. Que la organización EUSKADI TA ASKATASUNA, conocida por las siglas de ETA, como fruto de su "desdoblamiento" y posterior reestructuración en cuatro frentes de lucha: militar, cultural, político y obrero, y para facilitar su acción criminal que persigue la Independencia del País Vasco (español y francés) y Navarra, a través del ejercicio de la violencia, crea en 1974 el llamado MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL VASCO (MNLV), o IZQUIERDA ABERTZALE, aparentemente desvinculada de ETA.
(La negrita es del propio auto judicial)
Pero bueno, seguro que este auto es de algún juez de la extrama derecha que... ¡No, no es posible, también lo firma Baltasar Garzón!
Seguro que la explicación es que este auto es de 2002 y en todo este tiempo se habrá dado cuenta de que estaba en un error. Busquemos cosas más recientes sobre Garzón y la izquierda abertzale, a ver aquí hay una entrevista...
—Con el conocimiento que usted tiene de ETA y de la izquierda abertzale, ¿qué sugerencia le haría al presidente del Gobierno ante el anuncio de alto el fuego?
—No me atrevería a hacer sugerencias, sobre todo no conociendo los datos que se supone que el presidente del Gobierno tiene en su poder. Pero me uniría a lo que él mismo dijo: mucha prudencia y mucha cautela. Porque ETA y la izquierda abertzale buscarán sacar la máxima ventaja posible en la línea que siempre han defendido. ETA prácticamente dice lo mismo, pero con otras palabras, de lo que siempre ha dicho. Han cambiado las formas, ha cambiado quién lo dice, que por primera vez es una mujer, pero el fondo, si se estudia bien, es exactamente el mismo. De modo que hay que tener prudencia y hay que aguardar a conocer esas intenciones. Y esa prudencia la sugieren las propias palabras de la organización terrorista, que para nada dice que vaya a dejar de cometer hechos delictivos. El «alto el fuego» se refiere a atentados; pero supongo que el abastecimiento, la recaudación de fondos a través de la extorsión, el avituallamiento y la logística tienen que seguir manteniéndolos, y eso también es terrorismo. No nos ceguemos con que actos terroristas son exclusivamente los de sangre o los que suponen ataque a la integridad de las personas. La organización terrorista ETA va a seguir actuando y pedir, como hace, que se la deje tranquila y en paz es una aberración, y ni Francia ni España lo pueden permitir.
(Esta vez la negrita es mía)
Pues va a ser que el cambio de opinión sobre la izquierda abertzale es de hace muy, muy poco tiempo. De lo que no cabe duda es de que Garzón ha llevado eso de unirse a lo que el presidente dice hasta límites insospechados, y eso que poco antes de esta entrevista había hecho algunas declaraciones que no parecían anunciar tal cosa.
MADRID. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón -aún en situación de excedencia voluntaria- advirtió ayer de que hay «más relajación» que antes con el entorno de ETA y con el terrorismo callejero o «kale borroka» y alertó de que por ello «se ha producido un rebrote que antes se había conseguido eliminar prácticamente» en su totalidad. En declaraciones a TVE, Garzón mantuvo que sí percibe «evidentes diferencias» en la política antiterrorista de José Luis Rodríguez Zapatero respecto a la de José María Aznar, especialmente gracias a la existencia ahora de un discurso «permanente sobre una posibilidad de un final dialogado del terrorismo que antes no existía». También adujo que ahora no existe una acción conjunta -judicial, policial e internacional- «contra todo» lo que representa ETA «en su amplio sentido». «Durante los últimos años hubo una acción conjunta (...) de la acción judicial, policial e internacional que se desarrollaba de forma diversa pero compacta, y la acción se entabló frontalmente contra todo lo que representaba la organización terrorista ETA en su amplio sentido. Esa uniformidad de acción hoy día no existe», afirmó textualmente.
Pero quizás la clave de todo esté en el parrafo siguiente de ese mismo artículo
No obstante, constató que «las detenciones se siguen produciendo» y que durante el año que ejerció como juez durante el mandato de Zapatero nada hizo que modificase su manera de actuar respecto a como lo hacía antes.
¿Tal vez en estos últimos tiempos ha sucedido algo que ha hecho que ahora sí modifique su manera de actuar con respecto a como lo hacía antes? ¿Podría explicarnos su señoría qué es, o quizás es algo que no puede contarse a los ciudadanos simples? ¿Puede tener que ver con esa otra cosa nunca explicada que le hizo primero incorporarse y luego abandonar airadamente aquel gobierno de Felipe González?
Hace no mucho Rajoy dijo de sí mismo que él era un hombre muy predecible, cosa que en un amante o en un artista es un defecto importante, pero que en un político es una gran virtud, no digamos en un juez. Quizás eso es lo que le pasa a Garzón, que no quiere ser como Rajoy del que todos sabemos que mañana dirá las mismas cosas que dijo ayer. Tal vez incluso haya malinterpretado esa expresión últimamente tan querida por los nacionalistas, la de “Derecho penal de autor”. Con esa expresión el PNV, EA, EB, ERC, Aralar y "la Izquierda Abertzale" denuncian lo que según ellos es una aplicación variable del derecho en función de quién es el autor del delito, pero se ve que Garzón ha creído que al hablar de autor se referían al juez, y que igual que hay un cine o una cocina de autor, ahora le tocaba el turno a la justicia. Y para autores él, que no va a hacer una justicia convencional de esa que entiendan los ciudadanos simples, no, lo suyo va en la onda de la cocina deconstruciva y el cine de arte y ensayo, con autos a medio camino entre la Momia de Salmonete y El año pasado en Marienbad. ¿Qué será lo próximo? ¿Decir que identificar a Pinochet con los crimenes cometidos bajo su dictadura es una “reducción simplista”? De los GAL y el señor X mejor ni hablamos ¿no?
Dios mío... ¿En qué manos estamos?
Si tenéis ganas de leer completos los dos autos aquí están: 20022007
(Nota: "Al azar de Baltasar" es el título en español de la película de Robert Bresson "Au hasard Balthazar". Obviamente he escogido este título porque le iba que ni pintado al articulillo, no porque el protagonista de esa película ni su historia guarde semejanza alguna con Baltasar Garzón, algo evidente si uno lee la sinopsis de dicho film)
Más que un seudónimo, Renault es algo así como el "nombre artístico" de un ciudadano de a pie, independiente de cualquier partido u organización, que cuenta en este epistolario su personal e intransferible experiencia como parte del público en el llamado proceso 18/98.