
Pero mi inquietud no es nada comparada con la que deben sentir ellos ¿Deberían silenciar el asunto y esperar que no vaya a más, o sería mejor que se anticiparan y lanzaran un ataque contra la teoría del fraude fotográfico? ¿Me habré puesto en contacto con algún grupo parlamentario para informarle de mis sospechas? Si es así ¿me habrán hecho caso y tendrán preparado algo para mañana miércoles, o me habrán considerado un loco y Unai podrá exhibir otra vez su foto sin miedo? Y la pregunta del millón ¿tengo nuevas y decisivas pruebas del fraude, y las tienen tambien algunos parlamentarios, pero las estamos ocultando por razónes tácticas? ¡Qué tensión...!
Pero bueno, no pongamos más nerviosos a ese sector de mis lectores, no vaya a ser que me denuncien por tortura psicológica. Permanezcan atentos a sus pantallas (tanto a esta como a la de TV)
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